Hoy he soñado…

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-18 de julio:

Hoy he soñado con una ex-amante.

Hace mucho que no la veo, aunque en su instagram parece que le van bien las cosas y es feliz. En el sueño compartíamos la clase de intimidad que se comparte cuando dos personas acaban de hacer el amor. Ella me preguntaba cómo estaba y qué había sido de mí todo este tiempo. Yo la ponía al día, y cuando le estaba explicando los últimos meses de mi vida, ella me interrumpió:
-Pero si tú siempre has estado mal -dijo riéndose-. Siempre has sido un chico felizmente cabreado contigo mismo y con el mundo.
-Puede que tengas razón -le contestaba lacónico, como si lo que acabara de decirme no lo hubiera pensado nunca antes.
-Mira Enric, no sabes cómo me alegro que te hayan dejado -decía entusiasmada.
Se hizo un enorme silencio, no entendía lo que quería decir, ni su entusiasmo, ni tampoco su falta de empatía.
Entonces, añadió:

-Tienes que verlo como una gran oportunidad: ¿Te das cuenta del montón de cosas bonitas que vas a ser capaz de escribir ahora?

-19 de julio: 

Hoy he soñado con Lebron James.

Estaba entrenando, haciendo tiros y entradas a canasta. De repente ha hecho un mate y ha caído a unos pocos centímetros de mis pies donde estaba estirado en una tumbona. Me he levantado y le he dicho:
-Eh, Lebron, tío, ve con cuidado…
Y el muy capullo, me ha dicho que me joda.
-¿Cómo que me joda? Pero si casi me rompes una pierna.
-Estoy entrenando, tío, estoy trabajando duro para ser el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos.
-Y yo lo respeto, tío. Pero yo estaba aquí antes… si me pides permiso me muevo un poco para que puedas hacer tus mates.
-Que te jodan, yo soy el rey, no necesito pedir permiso -me ha dicho dándome la espalda y haciendo botar el balón contra el suelo con golpes secos, violentos y veloces para después volver a sus manos como si tuviera un imán.
-Me largo tío -le he dicho levantándome de la tumbona. Puede que seas el Rey, pero que sepas que nunca serás como Jordan.

Mientras me marchaba le he visto con los ojos húmedos. He hecho llorar a Lebron James, tío; el Rey ha vertido lágrimas de derrota.

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-20 de julio: 

Hoy NO he soñado con Rosario Dawson.

Durante el día me prometí no volver a soñar despierto con ella. La última vez que nos vimos, me dijo que volveríamos a vernos en sueños y quería ser leal a su invitación. Pero de eso ya hace unos cuantos días y Rosario no ha vuelto a aparecer…

Con el objetivo de sugestionar mi subconsciente facilitando que Rosario vuelva a aparecer en mis sueños -y podamos culminar nuestra cita- voy a repasar toda su filmografía. Hay algunas películas que me gustaría volver a ver: Kids, Clerks II, He Got Game, La última noche, Seven Pounds, Sin City, Death Proof, Cautivos…

Antes de terminar esta entrada me he puesto a soñar despierto otra vez con ella, y me he hecho una pregunta: de todas las Rosarios Dawson de todas esas películas, ¿con cuál me gustaría soñar la próxima vez?

Ay, no tengo una sola y única respuesta…

-21 de julio:

Hoy he soñado con Marta Fernández.

A Marta no la conocéis, pero muchos me conocéis gracias a Marta. Ella era la responsable de prensa de Reservoir Books y la que me hacía llegar bien (sobrio y a la hora) a los sitios.

En el sueño, Marta y yo discutíamos acerca del sentido que tienen ahora las presentaciones de libros. Ella decía que todavía son importantes porque tienen algo de ceremonial, de presentación en sociedad. Yo argumentaba que las presentaciones de libros van claramente a la baja porque el formato no se presta a que la gente salga de casa: “gente hablando sobre un libro que los demás todavía no han leído es como un acto de reivindicación exhibicionista del yo llegué primero; si no hay show, la gente prefiere quedarse en el sofá o ir a hacer crossfit en el gimnasio, por muy intelectual que uno se venda en facebook”.
-Entonces, ¿qué propones? -me preguntaba Marta.
-No sé, montar un circo, bailes, fiestas, epatar: ¡quemar libros de otros autores!
-¿Cómo que quemar libros de otros autores? -me preguntaba Marta indignada.
-Pero de otras editoriales, no de la nuestra. Piénsalo, en realidad todo el nazismo habría sido una gran presentación del Mein Kampf. A él le funcionó.

-22 de julio:

Hoy he soñado que estaba siendo observado mientras dormía.

Estaba profundamente dormido pero un ruido me ha desvelado. A medio camino entre el sueño y la vigilia, he levantado la cabeza de la almohada y he visto una figura en el quicio de la puerta, oculta en la penumbra.
Ha sido una sensación vívida, he notado su presencia real ahí mismo, a escasos metros de mí. Su respiración era tranquila y su mirada fija en mí. No he podido distinguir si era un hombre o una mujer. Simplemente estaba de pie, en silencio, observándome. Mi cansancio me ha impedido levantarme, y ni si quiera he sido capaz de pronunciar una sola palabra.

Quería saber por qué estaba ahí y cuál era su propósito: ¿esperar a que me quedara completamente dormido para matarme?, ¿observar con placer de voyeur mi forma de dormir?, ¿robarme los sueños mientras no pudiera hacer nada para impedirlo?

Al rato, me he despertado. Me he tomado un café y todavía me pregunto éstas cosas y sobre todo: su identidad…

*Cada mañana publico un sueño en mi facebook.

A los siete años descubrí que los adultos tienen el alma podrida

Fue en casa de mis padres, en una paella con sus amigos. Yo era fan de Bárbara, la mejor amiga de mamá. Fumaba, bebía y reía sin parar, decía muchas cosas todo el tiempo a una velocidad vertiginosa y todo el mundo la admiraba. Pero de vez en cuando también se quedaba en silencio y era en esos momentos en que me miraba fijamente que yo sentía que podía mirar dentro de mí, y creo de verdad que siempre tuvo ese poder. Siempre que me decía “Nina, tú eres más parecida a mí que a tu madre” me daba un vuelco el corazón, porque había una parte de mí que quería que fuera así y otra parte que se sentía culpable, como si fuera desleal con mamá.

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Cuando algunos tomaban el aperitivo y papá empezó a preparar la paella, Diego, un chico con el pelo largo y mucha barba y que era muy fuerte (podía levantarme un palmo del suelo con un solo brazo), empezó a vociferar y a quejarse qué estábamos haciendo.

-¿Y el pollo?, ¿y el conejo?, ¿dónde coño está la carne en esta paella?

-No hay carne en esta paella –dijo Bárbara.

Yo no entendía exactamente lo que estaba pasando pero noté que había una tensión muy rara, una tensión impropia de un domingo. Todos los adultos bajaron la cabeza o miraron para otro lado fingiendo hacer otras cosas, guardando silencio y tratando de no hacer el más mínimo ruido. Mamá me cogió y me dijo con buen tono pero en voz baja que fuéramos para adentro, pero yo no quería, no sabía qué estaba pasando, pero sabía que no quería perdérmelo.

-Si no hay carne no hay paella. Eso es así –dijo Diego.

-Eso es así, ¿por qué?, ¿porque lo dices tú? –contestó Bárbara poniendo sus brazos en jarra y levantando el mentón.

-Sí, Bárbara, porque lo digo yo y porque la paella ha llevado pollo y conejo de toda la vida.

-Y claro, lo que se hace toda la vida se hará toda la vida.

-Eso es…

-Como sacrificar vírgenes al dios de turno, que también se ha hecho toda la vida.

-No me compares, no seas demagoga… Tú vales más que eso –dijo Diego con aire de superioridad.

-¿Tú has estado alguna vez en un matadero? ¿Sabes cómo sacrifican a los animales? ¿Sabes que la cadena alimenticia no sólo sirve para alimentarnos sino que sirve para perpetuar un sistema contra el que dices luchar? ¿Matar más para vender más? –le dijo Bárbara sin esperar respuesta-. Recuerdo a un Diego que me hablaba de praxis. De que aquello que piensas, de que aquello que sientes debe estar en armonía con aquello que haces.

-No mezcles una cosa con otra…

-Ese es el problema Diego, que todo está mezclado y tú nunca has querido verlo –dijo Bárbara.

-Las cosas no son blancas o negras -se defendió Diego.

-No, nunca lo son. Pero hay veces en que hay que tomar partido, ¿recuerdas? Tú tomaste partido… y la elegiste a ella. No pasa nada, no hay ningún problema, todos somos adultos. Pero hoy aquí también hay que tomar partido: por eso nos vamos a comer una buena paella vegetariana –dijo Bárbara dándose la vuelta y dando por terminada la discusión.

Diego quiso replicar, pero calló y se hizo un silencio. Se terminó la cerveza y anduvo hacia la piscina, mojó sus pies y tras pensárselo muy poco se lanzó y se puso a nadar un largo tras otro.

Bárbara me guiñó un ojo y me cogió de la mano al tiempo que me decía: ¿quieres una limonada?

Yo le dije que sí y entramos las dos en el interior de la casa. Desde dentro se oía el bullicio: todos habían vuelto a hablar, a reír y a divertirse. En el silencio de la casa, los oíamos pasárselo bien. Bárbara me miró y me dijo: “en realidad, Diego no es mal tipo, es muy fuerte, sabe bailar y besa muy bien… pero hay veces en que a un hombre hay que decirle lo que no quiere oír delante de todo el mundo, ¿lo entiendes, Nina?

-Sí –dije sin entenderlo.

Bárbara sacó la limonada fría de la nevera y empezó a abrir todas las puertas de los muebles buscando los vasos. Sin embargo, abrió el armario de la despensa y se quedó maravillada de lo que allí encontró.

De repente, buscó entre los cajones y sacó un enorme cuchillo. Volvió a la despensa y empezó a cortar unas finas lonchas de jamón de la pata jamonera de papá. Luego se lo llevó a la boca y cerró los ojos al devorarlo con placer. Me llenó el vaso de limonada y me preguntó:

-¿Quieres un poco de jamón?

Le dije que sí con un gesto de la cabeza. Estuvimos las dos comiendo jamón a escondidas un buen rato.

Mirándola con aquella sonrisa de triunfo y placer en la cara pensé que sí, que en realidad me parecía más a ella que a mi propia madre.

Sueños-IV

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-11 de julio:

Hoy he dormido en Benicàssim.

Dormir es una interrupción física, emocional y mental de la realidad. Soñar es construir una alternativa a la realidad. Aunque la propia realidad no exista. Sólo existe nuestra percepción de la realidad y de los sitios, es nuestra percepción la que hace que existan.

Y la percepción de los lugares siempre está contaminada por aquello que llevamos dentro. Benicàssim ahora es distinto. Estos días he notado muy presentes el Benicàssim en el que todo empezó, el Benicàssim en el que todo se desmoronó y sobre todo el Benicàssim que nunca será.

Me marcho de Benicàssim deseando que la próxima vez que vuelva mi percepción sea distinta. Tardaré mucho tiempo en volver a dormir en este lugar.

Ya no sueño con él.

-12 de julio: 

Hoy he soñado con instagram.

Estaba haciendo scroll en la app de mi smartphone, regalando corazones y repartiendo autoestima, cuando he visto la foto de una cala. En cuanto he mirado por encima de la pantalla, me he dado cuenta de la casualidad: la cala de la foto de instagram era la misma cala en la que me encontraba; aún sin su filtro Mayfair, era totalmente reconocible.

Me he acercado a los bañistas que habían colgado la foto y les he saludado explicándoles la casualidad. Lejos de hacerles la más mínima gracia, me han respondido de muy malas maneras: “pero qué hace usted en esta cala, lárguese de aquí, pero quién se ha creído que es invadiendo nuestra privacidad”.

Cabizbajo, he dado la vuelta y me he marchado de su cala Mayfair. He cogido mi smartphone, he abierto la app de instagram y en un acto de venganza terrible he eliminado mi corazón de su foto.

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-13 de julio: 

Hoy he soñado con un grupo de terapia de villanos.

Estábamos unos cuantos allí sentados y Bryan Cranston nos iba dando la palabra por turnos. El Joker se ha levantado y entre risas nos ha explicado su caso: Jake Gyllenhaal le sodomizó en un camping, por ese motivo se vengó asesinando a su hermana. Entonces me he dado cuenta de que The Dark Knight es en realidad una secuela de Brokeback Mountain.
Después Cranston le ha preguntado a José Maria Aznar cómo se encontraba.
-I am fine -ha dicho después de buscar un buen rato las palabras en su cabeza-. I’ve ben running for one hour… and now I feel full energetic.
-“And now I feel full of energy” -le ha corregido Cranston.
A Aznar no le ha gustado nada que le corrigieran y le ha fulminado con la mirada. Finalmente ha cedido y lo ha repetido bien con su maravilloso acento:
-And now I feel full of energy.
-You are totally full of shit -le he soltado en voz baja.
Cuando Cranston se ha dirigido a mí y me ha preguntado cuál era el motivo por el que me encontraba en aquel grupo de terapia de villanos, le he respondido:
-La verdad es que no lo sé, pero seguro que algo habré hecho.

-14 de julio:

Hoy he soñado con un menú infantil.

De primero spaghettis turgentes a la boloñesa, con su carne magra y mucho, mucho queso rallado. De segundo pollo rebozado con patatas fritas. Y de postre me daban a elegir entre un helado de vainilla y chocolate en tarrina de comunión de los años ochenta, un pijama (amigos, ¡un pijama!) y un banana split.

¡Y yo me pedía los tres! ¡¡¡Los tres!!!

Sentía que estaba en el cielo de los gordis, cuando he empezado a oír una voz con acento sureño gritando: “Dead man walking, dead man walking…”

Entonces he entendido que era mi última cena e iba a ir directo al infierno… por pecado de gula infantil.

 -15 de julio:

Hoy he soñado despierto.

Rosario Dawson llamaba al timbre de casa y me preguntaba:
-¿Está Enric? ¿Puede bajar a jugar?
Yo bajaba corriendo y Rosario me invitaba a cenar. Durante la cena yo hacía burradas y bromas y ella las reía todas poniéndome ojitos. Hacíamos una competición para ver quién era capaz de comerse más tacos y Rosario me dejaba ganar porque sabe que soy muy competitivo.
Salíamos a la noche barcelonesa y no hacía calor. Bailábamos un rato una coreografía que pasaría a la historia del cine y, cansados y entre risas, volvíamos al portal de casa.
Entonces, ella me preguntaba si la invitaba a subir, a tomar la última…
-Mejor que no -le he respondido.
-¿Por qué no? -me ha preguntado sorprendida.
-Si tiene que ocurrir -le he explicado-, que ocurra en un sueño-sueño, no en un sueño soñado estando despierto. Me parece poco ético, ¿no crees?
Ella ha sonreído, me ha dado un abrazo y un beso largo en la mejilla. Mientras se marchaba, y dándome la espalda me ha dicho:
-¡Espero que nos veamos pronto, Enric… en tus sueños!

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*Cada mañana publico un sueño en mi facebook.

La noche que me encontré con Monstruo Espagueti

La primera vez que vi a Monstruo Espagueti me pareció una colgada. Dicen que la primera impresión es la que cuenta y en este caso fue así: acerté.

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http://monstruoespagueti.com/

Fue en la presentación en Madrid del libro La vida es corta y luego te mueres que escribí en colaboración con Lyona. Yo no la conocía de nada, ni tampoco había leído nada suyo. Se acercó a regalarnos su libro con una actitud quizás “demasiado entusiasta”. Nos dijo que lo que hacíamos tenía cierta similitud de tono y que era posible que nos gustara. Como soy medio catalán de adopción y sé los pocos libros que en las editoriales entregan a los autores pensé que quizás aquel regalo era un dispendio excesivo, pero no le dije nada y lo acepté.

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El caso es que devoré su libro de una tacada en el Ave a Barcelona. Al terminarlo, Anastasia ya no sólo me pareció una colgada, sino que me pareció una colgada brillante y extraordinariamente talentosa. Poco a poco, empecé a seguirla por sus redes sociales dónde cuelga sus historias, dibujos e ideas, y empezó a ocurrir algo que me ocurre muy pocas pocas veces: Monstruo Espagueti siempre daba en el clavo con un pensamiento o una idea acerca de un tema -que yo sabía que tenía dentro- pero que habría sido incapaz de expresar de una forma tan genial, original, divertida e irreverente.

Cuando encuentras a una artista así, que te da incluso hasta un poco de rabia por lo buena que es la hija de puta,no puedes más que seguirla, darle Me gustas, RT y corazones, y compartir todo lo que hace todo el rato.

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La noche que me encontré con Monstruo Espagueti había salido a cenar con unos amigos por el Raval. La vi en la calle Joaquim Costa y me acerqué a ella con quizás “excesivo entusiasmo”. De manera atropellada le dije que me encantaba lo que hacía y que me alegraba mucho de que le fueran bien las cosas y añadí: “soy un huge fan” (sí, lo dije así). Noté que la abordé un poco demasiado alterado, casi como si fuera un poco la clase de fan que interpreta Kathy Bates en Misery. Noté su incomodidad cuando farfulló algo así como: “ya, esto es lo que suele pasar en las redes sociales”.

Me sentí un poco bobo, porque sé que pensó: “mira este tío, menudo colgado”.

Después estuve reflexionando acerca de todo esto. Sigo a Monstruo Espagueti desde hace ya casi dos años y lo hago desde casa, en pijama, desde mi Macbook Pro, desde mi smartphone, en la intimidad de mi hogar… Es decir, para mí, lo que cuelga Anastasia en sus redes es importante, es bonito, me hace feliz, cada día se cuela en mi vida, en mi rutina, pero ella eso no lo sabe… Porque las redes sociales creemos que son multidireccionales, pero algunas veces son bidireccionales y casi siempre son unidireccionales.

Pensé que tenía que escribir sobre ello. Sobre lo que significa para nosotros el trabajo de algunos artistas y lo muy cerca y muy lejos que estamos los unos de los otros. No sé si tengo una opinión sobre todo esto, pero creo que merece una reflexión.

Estoy esperando que la dibuje Anastasia, seguro que será brillante.

PD: Le escribí a Anastasia pidiéndole permiso para escribir este texto; y aquí tenéis su respuesta.

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Sueños-III

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-5 de julio:

Hoy he soñado que tenía hambre.

A paso apresurado cruzaba el castillo hasta llegar a la sala del trono. Desconocidos, compañeros de profesión y amigos de la infancia agachaban la cabeza, hacían reverencias y me llamaban majestad. Entre mis súbditos distinguí a Vicent Fernández y a Javier Olivares.

Me senté en el trono y golpeé el cetro contra el suelo gritando que estaba hambriento. Por lo bajo, mis vasallos repetían entre sí preocupados: “el rey tiene hambre, el rey tiene hambre”. Al rato alguien me traía un teléfono fijo de los años ochenta. Lo descolgaba y marcaba un número pero no había línea. Tras intentarlo varias veces y constatar la ausencia de línea en el medievo, lo he lanzado rabioso contra el retrato de unos de mis antepasados.

De soslayo, he visto a Javier Olivares susurrar a un cortesano con su peculiar sonrisa maquiavélica:

“Mi reino por una pizza cuatro quesos”.

-6 de julio: 

Hoy he dormido distinto.

Durante mucho tiempo dormí recluido en mi lado de la cama: el izquierdo; como si el otro lado permaneciera reservado, en una especie de limbo.

Cuando apareciste tú, me pareció bien que reclamaras y ocuparas el lado derecho. Tú dormías mal, te quejabas y hacías diagonales irrespestuosas. Como dormías fatal, me pediste intercambiar nuestros espacios de descanso. No lo dudé ni un segundo y te cedí mi lado de la cama. Desde que te fuiste he seguido confinado en el lado derecho, reservando tu lado izquierdo, que antes fue mío.

Anoche al acostarme, me puse a leer en el lado derecho de la cama en el que me confinaste. Cuando terminé el capítulo y el sueño me vencía, apagué la luz y me acurruqué en la almohada, dejando libre el espacio izquierdo que fue tuyo y antes fue mío y que si alguien lo quiere de verdad, supongo que lo reclamará.

Sin embargo, esta mañana, por primera vez en muchos años me he despertado ocupando el centro de la cama.

-7 de julio: 

Hoy me he despertado con un ronroneo.

Era un ronroneo sordo, casi como si fuera emitido en el idioma de las palomas. Sin abrir los ojos, he notado a Mia a escasos centímetros de mi cara. Como el ronroneo seguía acosándome, la he acariciado y me he puesto a pensar en cómo ha evolucionado su relación conmigo. Poco a poco y desde su absoluta independencia, me reclama más y más cariño, más y más ternura, más y más caricias. Cuando nos vamos a la cama y yo me pongo a leer me busca para que le haga mimitos. De vez en cuando también me da un mordisco para que no se me olvide quien manda aquí. Me gusta que me despierte por las mañanas reclamándome atención con su ronroneo exigente y caprichoso.

No sé si lo es para ella, pero para mí, ese es el mejor momento del día.

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-8 de julio:

Hoy he soñado que iba al cine.

Empezaba la proyección y los actores hablaban un castellano irreal e imposible. Me levantaba de la butaca y me dirigía a las taquillas para advertirles que estaban pasando la peli doblada. Cuando me he vuelto a sentar, en la película se saltaban un rollo. Muy gruñón, volvía a acercarme a las taquillas y les gritaba airado:
-La calidad de la experiencia cinematográfica que estáis ofreciendo es muy baja, ¡os acabáis de saltar un puto rollo!
El taquillero me respondía altivo: “¿podría asegurar que se han saltado un rollo?, porque bien podría ser una elipsis narrativa”.
-Soy Enric Pardo, soy guionista, he estudiado cine; sé distinguir cuando el proyeccionista se equivoca de rollo de una jodida elipsis narrativa -le respondía con ínfulas de señor importante-. Quiero hablar con el encargado -añadía muy, pero que muy gruñón.

Entonces, aparecía Rosario Dawson, la encargada del cine, y me preguntaba qué quería.
-La devolución de la entrada.
Me miró de arriba abajo y se me encaró:
-¿O qué?
-¿O qué? ¡A que os hago un tuit!
-¿Me amenazas con un tuit? -se rió de mí.
-Un tuit o la hoja de reclamaciones, Rosario, tú decides -le dije como ultimátum final.

Entonces, volvió a mirarme de arriba abajo y se hizo un silencio. Sonrió para sí misma, puso sus brazos en jarra, se atusó coqueta el cabello y ladeándose me susurró al oído: y…¿no prefieres cenar conmigo?

Le dije que sí.

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*Cada mañana publico un sueño en mi facebook.

Búsqueda en google: “cómo ayudar a un depresivo”

En cuanto Claudia se fue al baño, lo primero que hice fue buscar en google: “cómo ayudar a un depresivo”.

Tenía poco tiempo pero encontré un montón de páginas que me decían las 7 cosas que decirle: “yo estoy aquí para ti, no te estás volviendo loca, ¿quieres un abrazo?, no es culpa tuya, etc.”; y las 7 cosas que no: “tú te lo has buscado, ¿pero no estabas siempre así?, nadie dijo que la vida fuera fácil, etc”.

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-¿Qué haces? –me preguntó Claudia al volver del lavabo.

-Nada, estaba mirando una cosa…

-Estabas googleando qué hacer ante una situación como ésta, ¿verdad? –me interrumpió-. ¿Qué has buscado exactamente: cómo ayudar a alguien triste, depresivo, con la autoestima baja…?

Después de un largo silencio, agaché la cabeza y asentí.

-¿Ves?, ese es el problema –me dijo-. Antes yo era importante para los demás. Cuándo alguien no sabía qué grupo había compuesto “Where is my mind”, todo el mundo se giraba hacia mí para que les diera la respuesta: Pixies. Si alguien se preguntaba quién era el director de “El Mago de Oz” todo el mundo se maravillaba de que supiera que la película tuvo hasta cinco directores: Victor Fleming, George Cukor, Mervyn Leroy, Norman Taurog y King Vidor. Todos flipaban con mi capacidad de memorizar que “El guardián entre el centeno” fue publicado en 1951, aunque Salinger ya lo había publicado en forma de serie durante los años 1945 y 1946. ¿Y sabes qué es lo que sentía en todos esos casos, Enric? Orgullo. Todo el mundo admiraba mi talento, me invitaba a fiestas y querían jugar conmigo al trivial. Pero ahora no, ahora… ¿qué crees que pasaría si alguien se preguntara en qué película de Mike Nichols debutó Dustin Hoffman?

-Lo buscaría en la app de imdb –le respondí con sinceridad.

-Exacto. Eso es lo que me ha pasado: he sido sustituida por internet.

Se hizo un largo silencio que interrumpí con una pregunta estúpida:

-¿En qué película…

-En El Graduado, Enric -me respondió de mala gana-. ¿Qué es lo primero que has hecho cuando me has visto así? Buscar una solución en google. No, Enric, no todo está en google. ¿Sabes? Hay veces que miro las enciclopedias de mis abuelos y me veo reflejada a mí misma. ¿Por qué no haces una búsqueda sobre eso en google? “Cómo ayudar a alguien que se siente lento, estancado, encima de una estantería, cogiendo polvo, desactualizado y obsoleto”. Parece que hablar conmigo fuera como si abrieras una vieja enciclopedia y empezaras a leer datos acerca de las antiguas repúblicas soviéticas; cosas que ya no existen, que pertenecen a un pasado demasiado cercano, ligeramente pasado de moda, casi vergonzante. Dime Enric, ¿qué tengo que hacer para volver a sentirme importante otra vez?

La verdad es que no supe qué responderle. Durante un par de semanas estuve meditando, dándole vueltas a la situación, tratando de buscar una forma de ayudarla. Quedé con ella un par de veces, intenté animarla pero no daba con la tecla exacta… Hasta que finalmente di con un plan.

Aunque al principio se mostró reacia, poco a poco, empezó a darse cuenta de que quizás ese plan podía funcionar. Claudia no perdía nada por intentarlo y se puso manos a la obra. Encontró un local pequeñito en una zona bonita, lo decoró a su gusto y montó un pequeño café. En las estanterías reposaban todas las enciclopedias de sus abuelos, y cómo aún le sobraba espacio compró muchas más a precio de saldo. Por último, ejecutó mi plan maestro: no sólo no puso wifi, sino que instaló un inhibidor de cobertura.

Sus clientes, acudían allí para hablar, explicarse la vida, disfrutar del café, y preguntarse cosas; algunas veces encontraban respuestas, y otras no… Si la curiosidad les tentaba, tenían las enciclopedias a su alcance y en ocasiones, preguntaban directamente a Claudia, quien solía participar en las conversaciones con alegría y entusiasmo.

Claudia ganó en autoestima, dejó atrás su depresión y volvió a ser feliz.

Nunca le he dicho, ni nunca le diré, que di con mi plan maestro, al googlear a un bibliotecario que montó un café como el de Claudia en la ciudad de Ottawa.

Sueños-II

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-27 de junio:

Hoy he soñado que nos íbamos de camping.

Tú no estabas muy de humor y conducías a Becky. Te dije que si no te apetecía nos quedábamos, pero tú decías que no, que te daba igual; con esa cara que pones cuando en realidad haces las cosas porque tienes que hacerlas y no porque quieras. Llegábamos a casa del Lobo Carrasco y le decíamos que le estábamos esperando. Él nos hacía esperar. Estaba fumando con una rubia de pelo rizado de los años ochenta y se sentaban bromeando acaramelados en unas escaleras. En el contra-plano, el pelo de la chica era de repente moreno. Yo te lo señalaba indignado: ¡pero si era rubia!

Tú me mirabas sin ganas de nada. Te daba igual el salto de raccord; como te daba igual todo en ese viaje, y en ese sueño. Sólo querías irte.

-28 de junio: 

Hoy no recuerdo qué he soñado.

Me he sentido tentado de inventarme un sueño pero entonces esto dejaría de tener ningún sentido si es que alguna vez lo tuvo. Anoche Manoli Moreno Josende me preguntaba si estaba haciendo un recopilatorio de sueños, le respondí lo siguiente:

“Creo que sí. No lo sé todavía. Pero me parece que después de dejar de hablar de mí durante mucho tiempo necesito recuperar cierta parte de mi identidad creativa adormecida. Siento que tengo que hablar de mí para explicarme, y los sueños me parecen un vehículo diferente y que me permiten jugar con la narrativa.

A ver lo que me dura. Pero necesito volver a mi YO”.

No expliqué (u omití explicar) por qué dejé atrás la etapa de los microcuentos y empecé a publicar por aquí cuentos y relatos; columnas de opinión y reseñas; y ahora la recopilación de sueños. Supongo que esa omisión se de debe a un enorme pudor intelectual. No me gusta darme importancia; y dar explicaciones sería dármela…

…y sin embargo, necesito encontrar explicaciones de porqué hago lo que hago, al menos para mí mismo.

Ayer en el ambiente distendido del final de una reunión con Berto y Rafel (compañeros guionistas) hablábamos de mi necesidad vital de establecer running gags con los demás. Yo aduje que saber de antemano que podía establecer una conexión emocional con los que me rodean (en este caso cómica y con Rafel) me daba paz, tranquilidad y sobre todo certidumbre.

Berto me dijo que era debido a mi necesidad de narrativizar la vida.

Seguramente narrativizar la vida es una tarea imposible, pero es una de las cosas más bonitas que me han dicho nunca.

-29 de junio: 

Hoy he soñado con los Amish.

Estábamos en una comunidad Amish como la de Único Testigo. No había luz eléctrica, ni música, ni agua corriente, ni wifi, ni nada de nada. Lo peor es que en las letrinas teníamos que arrojar cubos de agua después de hacer nuestras cosas. Todo se tenía que hacer con las manos: un horror.

Recuerdo que mi padre pilló un cabreo cuando una profesora quiso recomendar que estudiara FP en el libro de escolaridad. Mi padre le dijo: “pero qué coño va a hacer Enric en FP si no sabe hacer nada con las manos, nunca ha sido capaz de ayudarme a colgar un puto cuadro; pon ahí que recomiendas que estudie BUP”.

Yo no quería estar en la comunidad Amish y me sentía obligado a estar allí. Finalmente, cogí el coche para escaparnos y siguiendo tus indicaciones desastrosas llegamos a un callejón sin salida. Apostado allí, un tipo viejo, delgado, de largos bigotes y que vestía una chaqueta como de la guerra de secesión nos indicaba el camino de vuelta a Benicàssim. Sin embargo, terminaba diciéndonos que lo mejor sería ir al aeropuerto y coger un vuelo. Así lo hacíamos. Una vez en el aeropuerto, mientras tú seguías en un absoluto silencio, trataba de comprar los billetes de vuelta.

No habían billetes en primera, sólo en clase turista; entonces yo pensaba que eso es lo que era exactamente para ti: un turista emocional.

-30 de junio: 

Hoy he soñado con tu primo David.

Me contaba que estaba leyendo un nuevo libro y que le estaba gustando mucho, pero que se sentía culpable porque aún no se había terminado de leer el que ya llevaba un buen tiempo leyendo. Yo le decía que no pasa nada, que a veces los libros se solapan, que hay que saber disfrutar de los libros nuevos sin culpa. Pero que hablara contigo que tú eras la experta. No terminaba de convencerle demasiado, cuando Erica Aspas me abordaba y me decía a bocajarro que le gustaba más mi etapa de los microcuentos que la de los sueños, que estaba preocupada por mi deriva introspectiva, densa y oscura. Yo le explicaba que estaba en una época Karl Ove Knausgard, más madura y reflexiva, para acto seguido preguntarle: “¿pero se puede saber cuántas pecas tienes?”
-Pardo, ¿en serio estás tratando de ligar conmigo? ¿Sabes cuántos te han precedido con ese truco tan barato de querer contarme las pecas?
-Te prometo que no quería ligar contigo -le decía honestamente-. Ya no me acuerdo ni de cómo se hacía…
Aspas se marchaba -no sin cierta decepción porque no tratara de contarle las pecas- y tu primo David, al que habré visto sólo unas cuatro o cinco veces en la vida real y quizás unas pocas más en sueños (¿cuentan las veces que vemos a alguien sueños como ver a alguien?) me decía:
-Enric te voy a echar de menos.
Yo le respondía que siempre podíamos montar un club de lectura. Él contestaba entusiasmado que sí, que eso es lo que íbamos a hacer para mantener el contacto: ¡un jodido club de lectura!

Los dos sabíamos que nunca lo haríamos.

-1 de julio: 

Hoy he soñado que plantaba un árbol.

Es algo que ocurrió en realidad: tú y la iaia me obligasteis a plantar cinco pinos alrededor del gallinero. Yo no quería plantar ningún árbol, no quería hacer ningún esfuerzo físico, como siempre quería estar bien lejos de allí.

Empecé a cavar la tierra con una absoluta desgana. Cuando tenía quince años odiaba las obligaciones y el trabajo físico. Me costaba disfrutar del presente, anclarme al ahora, mi cabeza siempre volaba lejos y deprisa. No, para nada quería estar allí; no, para nada quería plantar ni un sólo árbol.

Me llevó más tiempo del esperado, me ensucié la camiseta, me llené las uñas de barro, sudé como un cerdo y mi pulmones se llenaron de polvo y de tierra. Cada vez que volvía la cabeza a la terraza y os veía a los dos a la fresca, tomándoos un mantecado, viéndome trabajar la tierra y hacíais un poco de befa de mí, nos reíamos los tres.

No sé si ocurrió realmente así, si el sueño y el tiempo han cambiado el signo del recuerdo. Creo que disfruté mucho plantando esos cinco árboles; creo que fui muy feliz, y de lo que estoy seguro es que al terminar me sentí muy orgulloso.

Este sueño se lo dedico a mi hermana Maria.

*Cada mañana publico un sueño en mi facebook.