Sólo tres cositas-XV

Primera cosita: Cuando Lyona y yo presentamos La vida es corta y luego te mueres en Madrid, se nos acercó esta chica:

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Lyona quiso huir.

Pero yo la agarré del brazo y le dije al oído: “estamos juntos en esto, gallina”. Anastasia nos dijo lo mucho que le había gustado el libro y se presentó como la autora de Monstruo Espagueti y se ganó mi corazón forever and ever al regalarme su libro. Lo leí del tirón en el AVE de vuelta a Barcelona. Sí, es corto, pero el mío también lo es, y lo importante no es si es corto o no, lo importante es que está lleno de talento y de maravillas como esta:

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O esta otra:

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Y esta es una de mis preferidas:

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Podéis seguir a Monstruo Espagueti en:

instagram.com/monstruo_espagueti/

facebook.com/MonstruoEspagueti.

Pero seguro que la haréis mucho más feliz si compráis…

Unknown

…su libraco.

Segunda cosita: Si no fuera por ti…

Gracias por continuar la cadena fucking loser.

Tercera cosita: Siempre me pasa lo mismo cuando subo en un ascensor: no sé dónde mirar. Cuando subo solo, me miro en el espejo y aprovecho para ver a mi padre, aunque últimamente me he dado cuenta de que también veo rasgos de mi abuelo, que a su vez se parece mucho a mi primo y empiezo a tener una sensación de múltiple personalidad bastante rara. Es por este motivo que soy de esa clase de hijos de puta personas que hace como que no te han visto y no te esperan para subir.

El otro día subí en un ascensor con un niño de unos 8 años. El cabrón fue muy rápido, no lo vi venir y no pude dejarlo atrás. Subió y se puso delante del panel de mando. Pensé que lo más emocionante de su día iba a ser apretar el botón del piso, así que me callé y no le dije lo que estaba pensando: “apártate de ahí que conduzco yo, chaval”. Me sentí bien, orgulloso de mi buena acción y le dejé llevarlo.

Y entonces ocurrió. Abrió la boca y preguntó:

-¿A qué piso va usted, señor?

SILENCIO TENSO. SILENCIO HANEKE.

Su mirada clavada en la mía. Segundos de tensión. Entonces, le metí un bofetón con la mano abierta y lo empujé fuera del ascensor. Mientras el puto crío lloraba sin entender nada, subí tranquilamente en el ascensor mirando mi rostro tan familiar en el espejo.

Es por esto que no puedo volver a tu casa. Ven tú a la mía. Te quiero.

Sólo tres cositas (de Sant Jordi)

Primera cosita: Estamos a dos Sant Jordis de que haya más autores que lectores. No es una queja a la industria editorial, en absoluto; dios sabe que no estaría en este grupo selecto si en los últimos años no se hubiera adoptado una política de maga ancha y maricón el último. Pero id pensando que es muy probable que en el futuro las colas no sean de lectores, si no de autores relevándose para firmar en sus stands.

Unknown

Sustituye DJ por autor literario, al fin y al cabo es un oficio muy parecido.

Segunda cosita: La mejor anécdota que vivimos en este Sant Jordi pasó a las 20:05 de la tarde en Passeig de Gràcia, en la paradeta el stand de La Casa del Llibre. Lyona y yo descubrimos un truco (que no os voy a contar) para agrandar nuestra cola de manera artificial. Esto hizo que el autor que venía detrás nuestro, gruñera o gruñese ya que no pudo firmar  a sus fans. Después de gruñir y observar que nuestra cola no iba a desaparecer por más que quisiera, se colocó dos sillas más allá, muy digno él. Creíamos que ya lo habíamos visto todo, que ya nos podíamos morir, pero no. Fue mucho más guay cuando escuchamos el siguiente diálogo entre el autor y un fan:

-Me gusta mucho como escribes.

-Muchas gracias.

-Me he descargado todos tus libros, ¿me firmas el ipad?

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Sí, amigos, el autor que firma ipads es este señor.

Tercera cosita: El día de Sant Jordi, Barcelona es la ciudad más bonita del mundo después de Castelló en les festes de la magdalena con sus gayatas, en serio tenéis que verlo es inenarrable, l’eixample respira fiesta, cultura, amor. Es un día festivo en el que se trabaja y los autores tienen que solicitar uno de sus días de libre disposición para poder encontrarse con sus lectores y firmarles sus libros. La ciudad se pone muy puta engalana y fiestea, se nota que es primavera y los plataners empiezan a jodernos la vida a los alérgicos. ¿Quién fue el hijo de puta que se le ocurrió plantar los plataners? ¿Cuántos alcaldes han mantenido esta semilla del mal en la ciudad? ¿Cuánto tiempo piensan hacer durar esta puta broma? Ahora que vienen elecciones, exigimos saber qué grupo político lleva en su programa electoral la siguiente propuesta: cortar todos los plataners de la ciudad y hacer libros con ellos para el próximo Sant Jordi.

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Si quisiéramos morir, viviríamos en la naturaleza.

PD-cosita: Muchas gracias por venir a hacernos compañía y a que Lyona y yo os firmáramos La vida es corta y luego te mueres y todos nuestros otros libros (los 107 que sumamos juntos). Fue muy emocionante, en serio.

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Nos lo pasamos muy chachi.

Sólo tres cositas-VII

Primera cosita: Una de mis palabras favoritas es: Colofón.

No he encontrado ninguna imagen que ilustre la palabra colofón, así que disfrutemos del MVP de la regular season.

Colofón es una palabra difícil de utilizar. Una persona normal no suele encontrar demasiadas ocasiones en las que poder decirla. Sin embargo, todo cambia cuando esa personal normal consigue un trabajo como periodista deportivo. A partir de ese momento, su vida cotidiana gira dramáticamente y siempre es un buen momento para el uso de la palabra colofón, generalmente antecedida del “y como”.

Suelo utilizar la palabra colofón en frases como estas:

“No vayas a esa discoteca, te ponen whisky de colofón“.

“Anoche llegué con un buen colofón“.

“No, gracias, no me interesa ninguna línea adicional de colofón“.

Segunda cosita: El mes pasado estuve en Madrid con Lyona, presentando nuestro libro La vida es corta y luego te mueres. Joaquín Reyes, un tipo magnífico, inteligente, culto y ya sabéis todos que muy gracioso, nos acompañó en la librería Panta Rhei. A media presentación interpeló a la gente que preguntándoles cuántos de los que estaban allí habían escrito dos novelas. Nadie respondió. De todos los asistentes, yo era el único. Entonces me di cuenta de algo: soy especial. He escrito dos novelas, eso es algo que muy poca gente ha hecho. En realidad, yo era el único en aquella librería. A veces se me olvida lo guay que soy, pensé. Joaquín me lo recordó. Después al salir, tras las firmas de los libros, estuve buscando mis dos novelas… No había un sólo ejemplar. Al marcharme miré en el interior de la librería repleta de libros y de novelas y me di cuenta de que no, yo no era el único que había escritos dos novelas en aquel lugar.

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Yo en el momento de pensar que soy guay (gracias a @EnElAiribers por la foto).

Tercera cosita: Me encanta ir al Consum. Me encanta su variedad de productos. El orden de los pasillos perfectamente alineados en una simetría cuadriculada. Me recuerda a l’Eixample. Hace que me sienta como en una recreación de Barcelona con forma de súper. Además no tienen la mala costumbre de otros centros comerciales (como la Fnac) de ir cambiando cada poco la ubicación de sus productos. La pescadería está dónde siempre. Los productos de limpieza donde tocan. La charcutería en su sitio. Consum me queda al ladito de casa y es un gran súper en el que pasar la tarde. La única cosa que no entiendo es porque hay un millón de carros grandes (de estos que tienes que poner un euro) y tan pocos carritos pequeños. El otro día casi me cargo a una vieja, peleándonos por el último carrito, menos mal que la cámara de seguridad se quedó sin cinta.

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-Chicos, hay otra iaia muerta.