Sueños-II

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-27 de junio:

Hoy he soñado que nos íbamos de camping.

Tú no estabas muy de humor y conducías a Becky. Te dije que si no te apetecía nos quedábamos, pero tú decías que no, que te daba igual; con esa cara que pones cuando en realidad haces las cosas porque tienes que hacerlas y no porque quieras. Llegábamos a casa del Lobo Carrasco y le decíamos que le estábamos esperando. Él nos hacía esperar. Estaba fumando con una rubia de pelo rizado de los años ochenta y se sentaban bromeando acaramelados en unas escaleras. En el contra-plano, el pelo de la chica era de repente moreno. Yo te lo señalaba indignado: ¡pero si era rubia!

Tú me mirabas sin ganas de nada. Te daba igual el salto de raccord; como te daba igual todo en ese viaje, y en ese sueño. Sólo querías irte.

-28 de junio: 

Hoy no recuerdo qué he soñado.

Me he sentido tentado de inventarme un sueño pero entonces esto dejaría de tener ningún sentido si es que alguna vez lo tuvo. Anoche Manoli Moreno Josende me preguntaba si estaba haciendo un recopilatorio de sueños, le respondí lo siguiente:

«Creo que sí. No lo sé todavía. Pero me parece que después de dejar de hablar de mí durante mucho tiempo necesito recuperar cierta parte de mi identidad creativa adormecida. Siento que tengo que hablar de mí para explicarme, y los sueños me parecen un vehículo diferente y que me permiten jugar con la narrativa.

A ver lo que me dura. Pero necesito volver a mi YO».

No expliqué (u omití explicar) por qué dejé atrás la etapa de los microcuentos y empecé a publicar por aquí cuentos y relatos; columnas de opinión y reseñas; y ahora la recopilación de sueños. Supongo que esa omisión se de debe a un enorme pudor intelectual. No me gusta darme importancia; y dar explicaciones sería dármela…

…y sin embargo, necesito encontrar explicaciones de porqué hago lo que hago, al menos para mí mismo.

Ayer en el ambiente distendido del final de una reunión con Berto y Rafel (compañeros guionistas) hablábamos de mi necesidad vital de establecer running gags con los demás. Yo aduje que saber de antemano que podía establecer una conexión emocional con los que me rodean (en este caso cómica y con Rafel) me daba paz, tranquilidad y sobre todo certidumbre.

Berto me dijo que era debido a mi necesidad de narrativizar la vida.

Seguramente narrativizar la vida es una tarea imposible, pero es una de las cosas más bonitas que me han dicho nunca.

-29 de junio: 

Hoy he soñado con los Amish.

Estábamos en una comunidad Amish como la de Único Testigo. No había luz eléctrica, ni música, ni agua corriente, ni wifi, ni nada de nada. Lo peor es que en las letrinas teníamos que arrojar cubos de agua después de hacer nuestras cosas. Todo se tenía que hacer con las manos: un horror.

Recuerdo que mi padre pilló un cabreo cuando una profesora quiso recomendar que estudiara FP en el libro de escolaridad. Mi padre le dijo: «pero qué coño va a hacer Enric en FP si no sabe hacer nada con las manos, nunca ha sido capaz de ayudarme a colgar un puto cuadro; pon ahí que recomiendas que estudie BUP».

Yo no quería estar en la comunidad Amish y me sentía obligado a estar allí. Finalmente, cogí el coche para escaparnos y siguiendo tus indicaciones desastrosas llegamos a un callejón sin salida. Apostado allí, un tipo viejo, delgado, de largos bigotes y que vestía una chaqueta como de la guerra de secesión nos indicaba el camino de vuelta a Benicàssim. Sin embargo, terminaba diciéndonos que lo mejor sería ir al aeropuerto y coger un vuelo. Así lo hacíamos. Una vez en el aeropuerto, mientras tú seguías en un absoluto silencio, trataba de comprar los billetes de vuelta.

No habían billetes en primera, sólo en clase turista; entonces yo pensaba que eso es lo que era exactamente para ti: un turista emocional.

-30 de junio: 

Hoy he soñado con tu primo David.

Me contaba que estaba leyendo un nuevo libro y que le estaba gustando mucho, pero que se sentía culpable porque aún no se había terminado de leer el que ya llevaba un buen tiempo leyendo. Yo le decía que no pasa nada, que a veces los libros se solapan, que hay que saber disfrutar de los libros nuevos sin culpa. Pero que hablara contigo que tú eras la experta. No terminaba de convencerle demasiado, cuando Erica Aspas me abordaba y me decía a bocajarro que le gustaba más mi etapa de los microcuentos que la de los sueños, que estaba preocupada por mi deriva introspectiva, densa y oscura. Yo le explicaba que estaba en una época Karl Ove Knausgard, más madura y reflexiva, para acto seguido preguntarle: «¿pero se puede saber cuántas pecas tienes?»
-Pardo, ¿en serio estás tratando de ligar conmigo? ¿Sabes cuántos te han precedido con ese truco tan barato de querer contarme las pecas?
-Te prometo que no quería ligar contigo -le decía honestamente-. Ya no me acuerdo ni de cómo se hacía…
Aspas se marchaba -no sin cierta decepción porque no tratara de contarle las pecas- y tu primo David, al que habré visto sólo unas cuatro o cinco veces en la vida real y quizás unas pocas más en sueños (¿cuentan las veces que vemos a alguien sueños como ver a alguien?) me decía:
-Enric te voy a echar de menos.
Yo le respondía que siempre podíamos montar un club de lectura. Él contestaba entusiasmado que sí, que eso es lo que íbamos a hacer para mantener el contacto: ¡un jodido club de lectura!

Los dos sabíamos que nunca lo haríamos.

-1 de julio: 

Hoy he soñado que plantaba un árbol.

Es algo que ocurrió en realidad: tú y la iaia me obligasteis a plantar cinco pinos alrededor del gallinero. Yo no quería plantar ningún árbol, no quería hacer ningún esfuerzo físico, como siempre quería estar bien lejos de allí.

Empecé a cavar la tierra con una absoluta desgana. Cuando tenía quince años odiaba las obligaciones y el trabajo físico. Me costaba disfrutar del presente, anclarme al ahora, mi cabeza siempre volaba lejos y deprisa. No, para nada quería estar allí; no, para nada quería plantar ni un sólo árbol.

Me llevó más tiempo del esperado, me ensucié la camiseta, me llené las uñas de barro, sudé como un cerdo y mi pulmones se llenaron de polvo y de tierra. Cada vez que volvía la cabeza a la terraza y os veía a los dos a la fresca, tomándoos un mantecado, viéndome trabajar la tierra y hacíais un poco de befa de mí, nos reíamos los tres.

No sé si ocurrió realmente así, si el sueño y el tiempo han cambiado el signo del recuerdo. Creo que disfruté mucho plantando esos cinco árboles; creo que fui muy feliz, y de lo que estoy seguro es que al terminar me sentí muy orgulloso.

Este sueño se lo dedico a mi hermana Maria.

*Cada mañana publico un sueño en mi facebook.

Sueños-I

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-22 de junio.

Hoy he soñado con un río.

Anoche leí un pasaje de «La isla de la infancia» en la que Karl Ove Knausgard hablaba de lo frío que estaba un lago. Me hizo recordar el río en el que nos bañamos en Francia y te dije medio en broma, medio en serio que nunca te perdonaré el frío que me hiciste pasar en aquellas aguas. Los dos nos reímos recordándolo.

En el sueño había un monstruo que asomaba el lomo y serpenteaba por el agua; en el sueño todavía estábamos juntos.

-23 de junio:

Hoy he soñado con Sean Connery.

Estábamos en la presentación de «Magistral» de Rubén Martínez Giráldez en la Calders y nos acercamos a Connery para saludarle. Para romper el hielo te explicaba que su trayectoria había dado un giro cuando empezó a interpretar personajes arquetípicos de mentor. Tú no terminaste de entender lo que quería decir, pero cuando empecé a enumerar Indiana Jones y la última cruzada, Los Intocables de Eliot Ness y El nombre de la rosa, comprendiste a qué clase de personajes me refería. Sean Connery sonrió halagado de que recordara con emoción todos aquellos trabajos.

Me habría gustado que hubieras venido a la presentación, habrías conocido a Sean Connery.

-24 de junio:

Hoy he soñado con un tren.

Tenía en las manos un libro y miraba el paisaje a través de la ventanilla. Imagino que el tren ha aparecido en el sueño por la cantidad de veces que he hecho el trayecto Barcelona-Benicàssim, como hiciste tú ayer. Supongo que esa es la última imagen que tendré de ti durante mucho tiempo: mirándome sin decirme adiós a través de las ventanillas tintadas de un vehículo equivocado.

Hay sueños que son un reflejo exacto de la realidad: en el tren viajaba solo y no sabía a dónde iba.

-25 de junio:

Hoy he soñado con Hammudi Al-Rahmoun Font.

Anoche cené con mi hermana Carmina y Arturo, su novio. Me dijeron que hoy viajarían en coche hacia el País Valencià para votar el domingo. Hammudi y Carmina trabajaron juntos en Cites y en mi sueño conducía el coche, supongo que porque eso es lo que hacen los directores: conducir. Yo le decía a Carmina que fueran con cuidado, que Hammudi es un tipo torpe. En la presentación del Rei Borni, se me acercó para darme la mano. En mi mano izquierda sujetaba mi chaqueta y en la mano derecha sujetaba una copa de vino, quise darle la mano con la derecha y derramé mi copa. Hammudi dijo que acabábamos de hacer un slapstick. Le dije que la próxima vez que generásemos escenas ridículas hiciera el favor de llevar una cámara.

En el sueño Hammudi conducía el coche. He temido por mi hermana toda la noche. Hammudi es un tipo que provoca accidentes divertidos.

-26 de junio:

Hoy he soñado que estaba en un rodaje.

Mi papel era el de un marinero tras un naufragio. Estaba justo al lado de una enorme salina montañosa con forma de iceberg contra el que nuestro barco del siglo XIX había embarrancado. Yo me agarraba con fuerza a un trozo de porexpan para no ahogarme… sin embargo, hacía pie, pues estábamos muy cerca de la orilla. Le exponía mis dudas a Ginesta acerca de si estaba siendo lo suficientemente convincente. Ginesta, la directora, me decía con su entusiasmo contagioso que sí, ¡Enric, eres el mejor ahogado de la historia del cine! Y me insuflaba mucho ánimo. Después, Ginesta miraba a un lado y veía un peñón en el que había una fábrica actual. Le preocupaba por si salía en plano. Yo le decía que no se preocupara, que Lluís Castells lo borraría en postpo. Ella sonrió, Pol Cortecans me dio un mochi y pasamos a rodar el plano general.

Un montón de marineros asidos a trozos de porexpan luchábamos por no ahogarnos. De todos ellos, yo era el ahogado más convincente.

*Cada mañana publico un sueño en mi facebook.

 

Microcuento de hoy

-¿Ya le has olvidado?

-¿A ese cabrón egoísta y misógino que se cuela en mis sueños para hacerme el amor?

-Ahá.

-Totalmente.

#microcuento

A veces sueño con Gwen Stacy

A veces sueño pelis cómics.

Son pelis con sus planos, su música cómics con sus viñetas, sus colores y sus bocadillos de diálogo…

A veces sueño con Gwen Stacy.

Para quien no lo sepa, Gwen Stacy fue mi primera novia.

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Gwen era tierna, guapa, angelical, delicada, comprensiva y sobre todo: me amaba. Era todo lo que un niño de 6 años quería en la vida.

Yo me tumbaba en la alfombra del salón de mi cuarto y evitaba hacer ruido para que nadie me obligara a fregar los platos, hacer los deberes, ir a museos, o cualquier otra tarea estúpida que no haya tenido la más mínima repercusión en mi vida.

Lo hacía durante horas. Leía mis tebeos, mis historias, mis viñetas…

Vivía mi doble vida como…

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¡Spiderman!

Sí, amigos. El trepamuros, Spidey, el lanzaredes…

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…Cabeza de red…

…era en realidad…

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…¡YO! Peter Parker Pardo.

Echo mucho de menos las tardes del fin de semana tumbado en aquella alfombra balanceándome por los rascacielos de Manhattan.  Y echo mucho de menos a Gwen. Gwen era una chica especial, guapa, tranquila, con una risa adictiva. Era mi novia y mi mejor amiga y sé que nunca nadie me volverá a querer así.

Nunca volveré a querer a nadie como quise a Gwen, porque nunca volveré a tener 6 años. Entonces, Gwen tenía… bueno, Gwen era un poco mayor que yo.

Gwen se fue antes de tiempo…

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La pérdida.

Cuando Peter Parker Pardo perdió a Gwen, todos la perdimos un poco.

Y ahí fue cuando Stan Lee asesinó mi infancia con una gran verdad: los seres más queridos se van…

…¿pero sabéis una cosa? De vez en cuando, a veces, sueño con Gwen Stacy, vuelvo a tener 6 años, me balanceo por los rascacielos de Manhattan y ella me quiere como nadie me ha querido jamás en este mundo. Sí, es sólo un sueño, pero es un sueño del que me gustaría no despertar nunca.

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Gwen es mi chica. Sí, es un personaje de ficción pero, ¿quién no lo es?

A veces sueño pelis: a veces aún estáis aquí…

A veces sueño pelis.

Son pelis con sus planos, su música, sus colores…

A veces sueño que volvemos a estar juntos, todos otra vez.

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Y sólo cuando me peinas me quedo quieto.

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Y me pones pelis de Super 8 para que no me mueva.

Papá Noel son los padres.

Los reyes son los hijos.

Pero la Navidad, la Navidad son los abuelos.

A veces sueño pelis: Una historia de superación

A veces sueño pelis.

Son pelis con sus planos, su música, sus colores…

Esta es una peli para todos los públicos. Va de un niño que nace con una malformación cerebral congénita. De niño le cuesta leer, le cuesta seguir a sus compañeros, le hacen bulling porque no se sabe la tabla de multiplicar, ni chutar a la pelota.

Es un cero a la derecha.

En esta peli que he soñado el niño nos da mucha pena. Queremos que este niño se supere a si mismo y poco a poco se gana a sus compañeros de clase ayudándoles con los deberes (porque a pesar de su malformación cerebral que nadie sabe que tiene) es un chico listo y nos sentimos bien con su triunfo y con los violines de fondo. El pequeño monguer nos gana el corazón.

Giro dramático: a papá le van mal las cosas en el trabajo. Papá llega a casa sombío y triste y este niño que pensaba que su problema personal de integración era el mayor de los problemas, se da cuenta de que ahí afuera hay un mundo inhóspito y duro que le hace la vida imposible a su papá.

El niño se hace mayor y consigue todos los retos que se plantea en la vida (los espectadores se regocijan en sus butacas, si este subnormal consigue todo lo que se propone qué no voy a poder conseguir yo). Pero papá muere, triste y solo, sin conseguir aquello que tanto anhelaba, amargado y deshecho en los últimos días de su vida.

Ese niño decide que tarde o temprano conseguirá lo que su padre no pudo conseguir.

Y en las Navidades de 2013 ese niño ya no tan niño, Ministro de Justicia, consigue aprobar la ley del aborto de su papá, para que este mundo no esté lleno de niños como él, con una malformación congénita cerebral que les hace ser un hijo de puta.

A veces sueño pelis, a veces son pesadillas, y a veces despertarse es peor.

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