En la sala de espera…

Hoy en la sala de espera del médico, sentados junto a mí, una pareja se reía de los nombres y apellidos de los pacientes. Llamaban a Diana Hernández y se miraban entre ellos, partiéndose de risa. Después, él hacía un gesto como de tirar un dardo y ella se mondaba, como si fuera la ocurrencia más divertida del mundo.
La megafonía anunciaba que era el turno de Joaquín Segura y los dos se quedaban pensativos, recordando a un tal Joaquín, preguntándose qué habrá sido de ese rostro del pasado. A él le han brillado los ojos cuando ella ha dicho: “segura-mente estará muerto” y se han echado a reír como si no hubieran normas de conducta en los hospitales.
Cuando ha sido mi turno, los dos han dado un respingo y han permanecido en silencio. Han aguantado la respiración mientras yo me he levantado y he cruzado el pasillo, pero cuando he llegado a la puerta de la consulta, ya no han podido resistirse más: ella ha exhalado una pedorreta al tiempo que él repetía una y otra vez mi apellido con lágrimas en los ojos: Pardo, decía, se llama Pardo…
Ella no tendría menos de 70 y él rondaría los 80, quizás los 85 años de edad.

En la cola del súper…

Estaba en la cola del súper con mis macarrones integrales y un pack de seis botellas de litro y medio de agua de Bezoya, cuando a la chica que había delante de mí le ha sonado el teléfono. Lo ha descolgado y ha respondido:
-Mamá, estoy conduciendo, ¿te puedo llamar?
Todos los que estábamos en la cola (un señor, otra chica y la cajera) nos hemos quedado mirando entre nosotros con una mezcla de superioridad moral y de sentimiento de pertenencia a un grupo (casi a una clase social: la de la gente que no miente NUNCA a su madre).
De todos nosotros, el más indignado era yo. He sentido la ira proveniente de la fe del converso, la de aquel que hace mucho tiempo -alguna vez- mintió a su madre, pero que en algún punto de su vida se reconvirtió. He tenido ganas de gritarle a la chica: “¿pero cómo te atreves?, ¿cómo eres tan miserable de mentir a tu madre, maldita desagradecida?”.

Lo que significa que estoy completamente rehabilitado.