-Mierda, ¿qué coño has hecho?
-Me dijeron: aféitate, te quitarás 20 años.
-Si más joven estás. Y 20 kilos más gordo también.
-Mierda, ¿qué coño has hecho?
-Me dijeron: aféitate, te quitarás 20 años.
-Si más joven estás. Y 20 kilos más gordo también.
Pero quién es Enric Pardo, se pregunta la comunidad científica. Hay una pestañita arriba del blog que la comunidad científica no ha encontrado en sus visitas (una pista se titula Quien soy). Así que se lo voy a poner fácil colgándoles ésta bio-entrada. Les deseo más suerte en la búsqueda definitiva para erradicar la alopecia.
Dios sabe lo mucho que necesito esa cura.
Enric Pardo estudió en la ESCAC, pero antes de eso vivió 18 años en Castelló-Onda-Benicàssim donde se formó una idea equivocada sobre la vida, a pesar de la buena educación que recibió de sus padres.
Estudió la especialidad de guión porque odiaba madrugar para ir a los rodajes, no porque tuviera ningún talento para la escritura. A pesar de ello, siempre se le solía ver en el set a la hora de la comida, gorreando del catering.
Después de graduarse engañó a varias productoras para que contrataran sus servicios, guionizando programas que fueron absolutos éxitos a pesar de que él no pegaba ni chapa (En l’Aire, Els Buscadors, Autoindefinits).
Rizando el rizo, Escándalo Films lo contrató (demostrando poco criterio) para guionizar los largometrajes: Animals, El club de los buenos infieles y Trash. A pesar de ello, le encargaron en un último intento de enderezarle la Coordinación de guión y el guión de Arròs Covat. En Radio Barcelona aún están pasmados de que Enric Pardo tenga un Premio Ondas por esta serie.
El Terrat lo ficha en 2010 para limpiar los retretes, pero alguien se equivocó y le firmó un contrato como guionista de ficción. Allí desempeña hasta día de hoy sus labores, sin hacer daño a nadie, completamente rehabilitado.
Pero lo más inimaginable está por llegar. La misma ESCAC donde estudió lo ficha como profesor de guión y le ofrece el cargo de Jefe de Departamento de Ficción Tv, donde enseña a sus alumnos cómo hacer series. De momento, ninguno de ellos se ha suicidado, aunque no se descarta un Bowling for Columbine en breve.
Pardo, no teniendo suficiente en desmoronar la industria audiovisual de este país, escribe una novela titulada “Todas las chicas besan con los ojos cerrados”, cuyo único valor literario es el prólogo de Berto Romero. Filmax ha adquirido los derechos de la adaptación cinematográfica y él mismo escribe el guión en lo que es sin duda el giro dramático más inesperado desde el asesinato de JFK.
Finalmente, ha perpetrado una segunda novela titulada “Primera Temporada” que será publicada en Abril del 2014 con lo que ya tenemos la fecha definitiva del apocalipsis.
Actualización de última hora: los días impares Enric Pardo escribe su tercera novela de título desconocido para todos los que no son alienígenas.
-Entonces, la tía va y…
-¿Está buena?
-¿Si no está buena no te interesa la historia?
-Sólo si hay sables de luz.
Cuando la conoció descubrió la máquina del tiempo: volvió a su adolescencia.
Sólo pensaba en acostarse con ella.
-¿Qué tal? ¿Cómo te va?
-Muy liado, mucho curro, tío.
-Y que no falte, el trabajo dignifica.
-Cómeme la polla hijo de puta.
Poner los cuernos es algo bueno, bonito y muy necesario para la estabilidad a largo plazo de una pareja.
«Cariño, yo tampoco te he puesto los cuernos… esta semana».
La fidelidad está sobrevalorada. Una pareja necesita vaivenes, montañas rusas, decepciones y buen sexo para funcionar.
La rutina mata a las parejas.
«Cielo hay que comprar huevos».
¿Cómo saber que habéis entrado en la rutina?
-Hay suficiente confianza para tirarse pedetes: rutina.
-Hay suficiente confianza para hacer el amor con calcetines: rutina.
-Hay suficiente confianza para no depilarse: rutina.
Ergo, la confianza es lo PEOR para que una pareja funcione. ¿Qué hay que hacer en estos casos? Poner a prueba la confianza, mentir, engañar: poner los cuernos.
Pero, ¿cómo hacerlo?
1) Paso uno: haz una reserva para hacer senderismo un fin de semana.
Parece que vayan a un campo de exterminio.
2) Paso dos: para dotarlo de credibilidad tiene que ser a un sitio atractivo y exótico.
Cuenca puede servir.
3) Paso tres: cuando llegue el fin de semana…
…finge ponerte muy enfermo.
Aquí estamos ante un momento crítico. Si tu pareja te dice que se queda cuidándote, debes decirle que «no hace falta, que disfrute del regalo, que conocerá gente, que andará y perderá peso (que falta le hace después de las Navidades) que volverá con una sensación de plenitud, que te ha costado una pasta y que no estáis para tirar el dinero, y que si vas a peor ya llamarás a tu madre».
Sé rastrero. Muy rastrero. Miente. Es por su bien.
A partir de aquí sólo tienes que llamar a esa compañera de la oficina un poco guarra que te tira los trastos. Ese dependiente del H&M que te pone ojitos. Esa novia de tu hermano que te pone palote. Ese amigo de la infancia al que hace siglos que no ves pero siempre pone Me Gusta en todas tus actualizaciones de Facebook. Es igual con quien ser infiel, lo importante es serlo.
«¿De verdad quieres ponerle los cuernos a tu pareja conmigo? No me esperaba eso de ti… Vale.»
A partir de aquí empieza lo bueno, disfruta de 72 horas de folleteo. Ya que engañas hazlo bien, hazlo en…
…vuestra casa, en vuestra cama.
Nota importante: no hagas el amor, folla. Esto va de revitalizar tu relación de pareja, no de romperla. No seas gilipollas y disfruta del sexo. Date vicio, dale vicio. Deja los sentimientos para cuando él/ella vuelva.
Cuando esto ocurra verás que hay una nueva dinámica emocional distinta. Tendréis ganas de estar juntos, de contaros cosas, de hacer el amor, de salir de la rutina.
¿Porqué?
Por la culpa.
Ya sé que tienes ganas de confesarlo, que te sientes un cabrón/una zorra. Lo eres. ¿Qué más da? ¿Quién no lo es? Te diga lo que te diga tu conciencia no le hagas caso, es una hija de perra, siempre te abandona cuando las cosas se ponen feas.
Nota de última hora: si tu pareja vuelve del fin de semana senderista más pegajosa de lo habitual, ¡cuidado!
Quizás él/ella también se lo haya pasado muy bien.
PD: cuidado con los whatsapps, subir las fotos a instagram, o los tweets picantes. La única ley inviolable para poner los cuernos es que no te pillen.
Y hasta aquí nuestra recomedación de esta semana en “Cosas que hacer en Barcelona sin salir de casa”.
Aunque recuerda: siempre es mejor hacer el amor outdoor.
Enric Pardo hizo gala de su fama de bebedor incorregible, pocos modales y falta de tacto con Enric Sánchez (un pobre chaval que está empezando) en su aparición en el programa Los Vecinos de Arriba.
Enric Pardo, quien acudió a la cita bajo los efectos del gelocatil, exigió hablar de su novela Todas las chicas besan con los ojos cerrados, a pesar de que hace ya dos años que fue publicada. Pero, «cuándo va a acabar la promoción este hombre», se preguntaban los allí presentes.
La estrellita de la literatura rizó el rizo exigiendo hablar de su segunda novela Primera Temporada, todavía no publicada, en un episodio lamentable que abochorna a toda su familia.
Advertimos que el corte puede herir sensiblidades. El resto del programa está bien, a pesar de Eric Navarro y su afición a hablar de Bcn Nit d’estiu, aunque no le pregunten. Anna Pacheco lo peta:
Hoy miércoles a las 19:00 de la tarde empieza la Pardopedia. O lo que es lo mismo: el mundo se detiene, se colapsa y todo el conocimiento acumulado en millones de años por el ser humano desaparece.
Los Vecinos de Arriba me deben una entrevista para hablar de Todas las chicas besan con los ojos cerrados, pero ha pasado tanto tiempo que igual termino hablando de Primera Temporada.
Conocimiento estúpido, teorías vagas, datos erróneos, inconexión, estupidez y unas gotitas de mala leche en la Pardopedia.
-¿Has dormido con ella y no le has tocado una teta?
-Sólo cuando dormía.
-Menos mal, pensaba que te habíamos perdido.
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entramada
Hechas de desastres emocionales
Blog sobre reflexiones personales en busca de la felicidad.
Autor de "La Vida Es Corta Y Luego Te Mueres", "2037", "Todas las chicas besan con los ojos cerrados" y "Primera Temporada". Guionista y escritor.
Porque al final la vida no hace otra cosa más que imitar la ficción.
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La maruja común cotillea en la pelu; la postmoderna tiene un blog.
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