Sólo tres cositas (de Sant Jordi)

Primera cosita: Estamos a dos Sant Jordis de que haya más autores que lectores. No es una queja a la industria editorial, en absoluto; dios sabe que no estaría en este grupo selecto si en los últimos años no se hubiera adoptado una política de maga ancha y maricón el último. Pero id pensando que es muy probable que en el futuro las colas no sean de lectores, si no de autores relevándose para firmar en sus stands.

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Sustituye DJ por autor literario, al fin y al cabo es un oficio muy parecido.

Segunda cosita: La mejor anécdota que vivimos en este Sant Jordi pasó a las 20:05 de la tarde en Passeig de Gràcia, en la paradeta el stand de La Casa del Llibre. Lyona y yo descubrimos un truco (que no os voy a contar) para agrandar nuestra cola de manera artificial. Esto hizo que el autor que venía detrás nuestro, gruñera o gruñese ya que no pudo firmar  a sus fans. Después de gruñir y observar que nuestra cola no iba a desaparecer por más que quisiera, se colocó dos sillas más allá, muy digno él. Creíamos que ya lo habíamos visto todo, que ya nos podíamos morir, pero no. Fue mucho más guay cuando escuchamos el siguiente diálogo entre el autor y un fan:

-Me gusta mucho como escribes.

-Muchas gracias.

-Me he descargado todos tus libros, ¿me firmas el ipad?

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Sí, amigos, el autor que firma ipads es este señor.

Tercera cosita: El día de Sant Jordi, Barcelona es la ciudad más bonita del mundo después de Castelló en les festes de la magdalena con sus gayatas, en serio tenéis que verlo es inenarrable, l’eixample respira fiesta, cultura, amor. Es un día festivo en el que se trabaja y los autores tienen que solicitar uno de sus días de libre disposición para poder encontrarse con sus lectores y firmarles sus libros. La ciudad se pone muy puta engalana y fiestea, se nota que es primavera y los plataners empiezan a jodernos la vida a los alérgicos. ¿Quién fue el hijo de puta que se le ocurrió plantar los plataners? ¿Cuántos alcaldes han mantenido esta semilla del mal en la ciudad? ¿Cuánto tiempo piensan hacer durar esta puta broma? Ahora que vienen elecciones, exigimos saber qué grupo político lleva en su programa electoral la siguiente propuesta: cortar todos los plataners de la ciudad y hacer libros con ellos para el próximo Sant Jordi.

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Si quisiéramos morir, viviríamos en la naturaleza.

PD-cosita: Muchas gracias por venir a hacernos compañía y a que Lyona y yo os firmáramos La vida es corta y luego te mueres y todos nuestros otros libros (los 107 que sumamos juntos). Fue muy emocionante, en serio.

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Nos lo pasamos muy chachi.

Sólo tres cositas-VII

Primera cosita: Una de mis palabras favoritas es: Colofón.

No he encontrado ninguna imagen que ilustre la palabra colofón, así que disfrutemos del MVP de la regular season.

Colofón es una palabra difícil de utilizar. Una persona normal no suele encontrar demasiadas ocasiones en las que poder decirla. Sin embargo, todo cambia cuando esa personal normal consigue un trabajo como periodista deportivo. A partir de ese momento, su vida cotidiana gira dramáticamente y siempre es un buen momento para el uso de la palabra colofón, generalmente antecedida del “y como”.

Suelo utilizar la palabra colofón en frases como estas:

“No vayas a esa discoteca, te ponen whisky de colofón“.

“Anoche llegué con un buen colofón“.

“No, gracias, no me interesa ninguna línea adicional de colofón“.

Segunda cosita: El mes pasado estuve en Madrid con Lyona, presentando nuestro libro La vida es corta y luego te mueres. Joaquín Reyes, un tipo magnífico, inteligente, culto y ya sabéis todos que muy gracioso, nos acompañó en la librería Panta Rhei. A media presentación interpeló a la gente que preguntándoles cuántos de los que estaban allí habían escrito dos novelas. Nadie respondió. De todos los asistentes, yo era el único. Entonces me di cuenta de algo: soy especial. He escrito dos novelas, eso es algo que muy poca gente ha hecho. En realidad, yo era el único en aquella librería. A veces se me olvida lo guay que soy, pensé. Joaquín me lo recordó. Después al salir, tras las firmas de los libros, estuve buscando mis dos novelas… No había un sólo ejemplar. Al marcharme miré en el interior de la librería repleta de libros y de novelas y me di cuenta de que no, yo no era el único que había escritos dos novelas en aquel lugar.

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Yo en el momento de pensar que soy guay (gracias a @EnElAiribers por la foto).

Tercera cosita: Me encanta ir al Consum. Me encanta su variedad de productos. El orden de los pasillos perfectamente alineados en una simetría cuadriculada. Me recuerda a l’Eixample. Hace que me sienta como en una recreación de Barcelona con forma de súper. Además no tienen la mala costumbre de otros centros comerciales (como la Fnac) de ir cambiando cada poco la ubicación de sus productos. La pescadería está dónde siempre. Los productos de limpieza donde tocan. La charcutería en su sitio. Consum me queda al ladito de casa y es un gran súper en el que pasar la tarde. La única cosa que no entiendo es porque hay un millón de carros grandes (de estos que tienes que poner un euro) y tan pocos carritos pequeños. El otro día casi me cargo a una vieja, peleándonos por el último carrito, menos mal que la cámara de seguridad se quedó sin cinta.

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-Chicos, hay otra iaia muerta.

Sólo tres cositas-VI

Primera cosita: Una de mis palabras favoritas es: Retrete.

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Desde aquí escribe Marhuenda.

Retrete es una palabra preciosa de escuchar en boca de un francés, porque está llena de erres. Además suena muy parecida a una palabra catalana: retret, que significa reproche. Y muchas veces, a partir de un reproche es cuando las cosas se tuercen y terminan yéndose a la mierda.

Me gusta utilizar la palabra retrete en frases como estas:

“Tu padre está en el retrete“.

“Tu padre todavía sigue en el retrete“.

“Haz el favor de llevarle a tu padre el periódico al retrete y comprobar que esté vivo”.

Segunda cosita: Cuando alguien os pregunte para qué sirve Internet decidle que Internet es la nueva ágora. Un espacio virtual que puede cambiar el espacio real. Internet es el único lugar en el que todos los ciudadanos del mundo somos iguales, dónde podemos erigirnos en defensores de las más grandes injusticias, dónde una voz sumada a otra, puede hacer caer un régimen o cambiar la realidad a mejor.

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Gracias amigos del Bouzu por leer este blog y poner una cantidad de soja razonable para acompañar el sushi.

Tercera cosita: Si tienes 9€ tienes un tesoro. Si tienes un tesoro puedes ir al cine. Si no sabes qué ver, te recomiendo:

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Es una maravilla de película.

No os diré que es la mejor película del año porque estamos en Abril, pero sí que os diré que dejaréis de buscar “cómo saber si estoy embarazada” en google.

Sólo tres cositas-V

Primera cosita: Una de mis palabras favoritas es: Chaflán.

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Esto es un chaflán típico barcelonés.

Es una palabra muy onomatopéyica. Parece que Dios haya venido y haya puesto ahí el edificio con un sonoro chaflán.

Me gusta utilizar la palabra chaflán en frases como estas:

“Quedamos en la terraza de siempre, sí, esa que hace chaflán“.

“Cuando tenga dinero me compraré un piso que haga chaflán“.

“Estás tan gorda que al caminar haces chaflán-chaflán“.

Segunda cosita: ¿Qué tienen las citas que a todo el mundo les gusta? No hablo de citas de quedar (dates), sino citas de algo que ya dijo alguien y que vas y te dices, fuck, yo ya pensaba lo mismo (quotes). Uno de los creadores de frases más chulas de la historia e inventor de la teoría de la relatividad en sus ratos libres…

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Albert Einstein dijo:

“Cuando me preguntaron sobre un arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas…

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…la Paz”.

Tercera cosita: Ayer era Viernes Santo y hacía una mañana preciosa en Barcelona. Estaba con unos amigos tomando cañas en una terraza de Sant Antoni, justo antes de comer, cuando vimos una escena que nos dejó a todos de muy mal cuerpo.

Un cliente, unas mesas más allá, la tomó con un camarero. Empezó a gritarle cosas realmente desagradables: “pero en qué coño estabas pensando; qué tengo pinta de guiri yo o qué; anda tráeme el puto libro de reclamaciones”. Todos nos quedamos con la sonrisa helada, hasta que salió el encargado quien estuvo hablando un buen rato con el cliente tratando de tranquilizarle, pero no había manera. Finalmente vino el camarero y con lágrimas en los ojos le pidió disculpas, varias veces, sollozando. El encargado le dijo que todo corría a cuenta de la casa, sin embargo el cliente seguía enfadado y exigía una satisfacción.

Todos nos miramos sin entender nada de lo que estaba pasando. Estuvieron discutiendo un buen rato los tres, argumentando una cosa y otra, sin llegar a ningún acuerdo. Parecía que todo se calmaba cuando el cliente hubo firmado en el libro de reclamaciones, pero de repente el cliente enfadado se levantó y le dio un sonoro bofetón al camarero, un guantazo de padre y muy señor mío que hizo que le temblaran los carrillos. El camarero se puso a llorar y el encargado se fue con él hacia dentro, diciéndole en voz baja: “es que juegas con fuego, Manel, es que juegas con fuego”.

Una chica alterada por la violencia de la situación se acercó y le preguntó al cliente qué había pasado para tener esa clase de comportamiento, porqué había pegado a un simple camarero, quién se había creído que era para tratarle así, ¿qué le había hecho el pobre Manel?

-No me puso aceituna en el vermut -contestó.

Espontáneamente uno tras otro, poco a poco, todos nos pusimos a aplaudir.

Sólo tres cositas

Primera cosita: Soy muy fan del Bouzu. El restaurante de tapas japonesas que hay en la Ronda Sant Antoni de Barcelona. Si queréis quedar conmigo y os digo que voy muy liado, podéis añadir que me invitáis a comer allí y es bastante probable que mi agenda se despeje por arte de magia.

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Por fuera no parece gran cosa.

El Bouzu es un gran sitio para comer y para cenar. Además está cerca de casa: epic win. Ahora bien, una cosita amigos del Bouzu. ¿Podéis poner más salsa de soja? Ponéis muy poca y se termina a medio plato de makis (cojonudos por cierto). Siempre me obligáis a pediros otro platito de soja y empieza a ser cansino. ¿Porqué sois tan putos ratas con la soja?

Besitos.

Segunda cosita: Sé que la tercera de House of cards te parece mejor que la segunda porque los críticos lo han dicho. ¡Y ellos siempre tienen razón! Pero a mí me gustó más la segunda que la tercera y no pasa nada, podemos co-existir en esta vida, hay espacio para todos. El único problema es que yo tengo razón y tú no.

No, no la tienes.

Te lo podría justificar con un montón de datos absurdos que sé que te aturden; te podría apabullar con el argumento de que el dispositivo narrativo por el que a pesar de que odiamos a Frank Underwood queremos que se salga con la suya está muchísimo más logrado en la segunda que en la tercera temporada; te podría decir que la tercera temporada sólo es una preparación del cliffhanger final y que realmente la temporada no termina y todos los estudiosos saben que eso es una puta mierda…

Te podría decir todo eso, pero ups, parece que ya te lo he dicho.

Tercera cosita: Por favor, basta ya de esta mierda…

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No, no lo eres.

Esto no es verdad. Sonreír todo el tiempo le quita la gracia al acto de sonreír. ¿Qué hace un político cuando miente? Sonreír. ¿Qué hace un Yihadista cuando se inmola? Sonreír. ¿Qué hace tu novio al llegar a casa después de una reunión que se ha alargado más de lo previsto? Sonreír…

…y ducharse.

Sonreír todo el tiempo no te hace mucho más fuerte que ayer. Sonreír todo el tiempo te hace parecer gilipollas.

Si lo eres, disimula como hacemos todos.