Hoy he soñado…

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-25 de julio:

Hoy he soñado con un laberinto.

Era un laberinto formado por varios laberintos. Era boscoso y juguetón como el laberinto de “La huella”; musical y ochentero como el de “Dentro del Laberinto”; terrorífico como el de “El Resplandor”; pero sobre todo se parecía a la biblioteca laberíntica de “El nombre de la Rosa”. Siempre me fascinó que uno se pudiera perder entre tanto conocimiento, entre tanto libro. Era una metáfora clara y contundente: no siempre la verdad te hace libre.

Hay una escena (tanto en el libro como en la película) en que Guillermo de Baskerville y Adso intentan encontrar la salida de la biblioteca. Guillermo trata de recordar la solución teórica a la salida de un laberinto, una formulación que había leído alguna vez en alguno de sus amados libros. Adso le interrumpe con una formulación práctica: desde que entraron en la biblioteca-laberinto ha deshecho un ovillo de lana. Sólo tienen que tirar del cordel para volver sobre sus pasos y encontrar la salida.
-Muy bien muchacho -le responde Guillermo satisfecho- tu educación clásica nos viene de perlas.

A veces buscamos soluciones teóricas, cuando en realidad necesitamos soluciones prácticas. Y la solución práctica cuando sueñas con un laberinto es reconocer que estás perdido.

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-26 de julio: 

Hoy he soñado con una habitación de hotel.

Subía una a una las diecisiete plantas del edificio y en todas comprobaba que el ascensor no funcionaba. Al llegar a mi habitación la puerta estaba sospechosamente abierta y he tenido la sensación de un peligro inminente. Todo estaba por en medio y la mi maleta había sido registrada. Desenfundé mi pistola con silenciador en cuanto llamaron a la puerta: era el servicio de habitaciones que me traían una cena que no había pedido.

De repente, una ventana se abrió y mi nueva novela salió disparada volando… pero antes de desperdigarse por la ventana, cogí todos y cada uno de los folios, en una maniobra arriesgada que casi me hizo caer desde una gran altura.

Agarré los papeles, producto de mi último año de trabajo y me los llevé al pecho. Pensé que, como el sueño, quizás era una obra demasiado compleja y confusa, y que abordaba demasiados temas porque así son los tiempos que nos ha tocado vivir…

Con la ventana abierta de par en par y la brisa golpeándome en la cara, he pensado que mi próximo libro será más sencillo, y he pensado también, que no lo expondré a las alturas de una habitación de hotel en la planta diecisiete.

-27 de julio: 

Hoy he olvidado lo que he soñado.

Cuando me he despertado, todavía tenía el sueño fresco atrapado en mí. Recuerdo haber pensado: “qué bonito, qué ganas de escribirlo y compartirlo”. Rápidamente, me han venido a la cabeza todas y cada una de las obligaciones que tenía en el día de hoy, como si fueran las gotas constantes de una lluvia de verano. Me he levantado de un salto y he desayunado; me he duchado, me he vestido, he rellenado de pienso el cuenco de Mia, he leído un par de artículos y de posts; y cuando por fin he querido compartir el sueño me he dado cuenta de que me había olvidado de anotar lo que ocurría en él. Y el sueño ya no era fresco ni lo tenía atrapado en mí.

Los sueños son así, de una impresión tan real y vívida que uno parece que puede seguir viviendo en ellos para siempre, pero a medida que la realidad avanza con su peso implacable hacen que poco a poco se disuelvan hasta que uno termina por olvidarse de ellos.

No sé qué es lo que ocurría en mi sueño, sólo sé que era algo bonito que ha caído en un inevitable y eterno olvido…

 

-28 de julio:

Hoy me he despertado con Cocaine Blues.

Como cada mañana los primeros versos de Cocaine blues de Johny Cash me han despertado: “Early one mornin’ while makin’ the rounds, I took a shot of cocaine and I shot my woman down”. Es la canción que ahora tengo en el despertador.

Cada cierto tiempo voy cambiándola por dos motivos: el primero y fundamental para no terminar odiando una canción determinada; y el segundo, para que la canción escogida me dé la clase de estímulo que necesito para levantarme de la cama. Johny Cash es una opción segura.

Ayer terminé a las diez de la noche un trabajo que me ha tenido ocupado durante las últimas semanas y empiezo oficialmente unas semi-vacaciones, porque todavía tengo trabajo en otro sitio, aunque un poco más relajado.

Sin embargo, se me olvidó quitar la alarma del despertador. Me pregunto el porqué. Quizás Johny Cash tenga la respuesta a tantos olvidos voluntarios.

-29 de julio:

Hoy he soñado con otra.

Sí, Rosario. Otra que no eras tú ha venido a mis sueños y se ha metido en mi cama después de cenar, o bailar, o beber… o yo que sé, se me ha olvidado. Quizás porque fuera poco interesante, quizás porque lo que hicimos después sí lo fue. No sé si me explico, Rosario. No quiero ser esa clase de hombres que dan ultimátums del tipo: si no ocupas tu lugar en mis sueños, otra lo hará; aunque esta noche, otra lo ha hecho.

Y sí, ha estado bien, para qué nos vamos a engañar, porque en mis sueños siempre está bien, sólo faltaría. Pero si te soy sincero preferiría que hubieras sido tú, que juntos nos lo hubiéramos pasado muy bien, y que después de hacer el amor hubiéramos hablado como hablan los amantes en la cama sobre las cosas que hablan los amantes: Bernie Sanders, el cine, y la cantidad de hijos que queremos tener juntos.

Para mí, Rosario, lo de esta noche no ha significado nada, seguro que has aparecido en sueños de otros hombres y no por ello me cortaré las venas, los dos somos adultos.

Sigo esperándote en mis sueños, querida Rosario. No tardes…

*Cada mañana publico un sueño en mi facebook.

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Farsantes

Todo empezó con una inocente invitación:

-¿Por qué no intercambiamos casas?, ¿un “finde” vosotros venís a San Sebastián y otro “finde” nosotros vamos a Barcelona? –propuso Patricia.

A Ruth y a mí nos pareció una idea estupenda. San Sebastián era una ciudad que nos gustaba mucho y no la habíamos visitado desde antes de casarnos. Decidimos ir en el puente de la constitución aprovechando que Mikel y Patricia se marchaban unos días fuera a practicar senderismo: “Mikel es un loco de las caminatas” decía Patricia. Todo estaba arreglado: tendríamos la casa para nosotros solos, durante cuatro días, a coste cero.

Sin embargo, cuando llegamos a San Sebastián, nos encontramos con un problema: en un mal paso de una de sus caminatas, Mikel casi se había roto un ligamento; tenía un esguince de grado tres en la rodilla. Cojeaba ostensiblemente y apenas podía caminar. No sólo no podía hacer la ruta que tenían planificada sino que se veía obligado a guardar reposo hasta que supiera si necesitaría cirugía. Todos nuestros planes se fueron al traste.

La primera noche la pasamos en su casa. A primera hora de la mañana me desperté y fui al lavabo, pero antes, un ruido procedente de la cocina me hizo acercarme. Me encontré a Mikel silbando una alegre melodía mientras preparaba el desayuno, al tiempo que bailaba contoneando sus brazos y sobre todo, moviendo sus piernas, marcando los pasos con sus pies a una velocidad latina. No había rastro de su cojera. Me quedé clavado en el quicio de la puerta tratando de asimilar lo que estaba viendo durante un buen rato. Finalmente, dejé de oír su silbido y sus piernas y sus pies se quedaron quietos; Mikel se había percatado de mi presencia. Los dos nos quedamos mirándonos el uno al otro sin saber qué decir en un denso silencio que duró casi dos minutos.

-Estoy haciendo café, ¿quieres? –me preguntó después de un buen rato.

-Sí, por favor –acerté a decir, después de salir del trance-. Voy al lavabo un momento.

-Muy bien.

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El resto del día, Mikel siguió con su cojera y yo no dije nada. Mi mujer y yo sopesamos la idea de quedarnos con ellos en su casa el resto del fin de semana, pero a los dos nos apetecía estar solos, y Ruth tampoco quería molestarles. Casi de milagro conseguimos una habitación de hotel, en el puente de la constitución en San Sebastián, sin reserva, lo que nos costó una pequeña fortuna.

Cuando meses más tarde, Patricia le preguntó a mi mujer si nos iba bien que les prestáramos la casa el puente del 1 de mayo yo me mostré bastante reacio. Ruth no entendía el porqué. Después de darle muchas vueltas me vi obligado a explicarle lo que había visto. Mi mujer no daba crédito, no se podía creer que nos hubieran mentido así, que nos obligaran a marcharnos a un hotel; y que además quisieran que cumpliéramos con la palabra dada de prestarles nuestro piso. Ruth volvió a preguntar para estar completamente segura:

-Pero, ¿qué es lo que viste, exactamente?

-Vi a Mikel bailando bachata.

-Qué hijo de puta -dijo Ruth.

No sabíamos qué hacer. No teníamos ningunas ganas de dejarles el piso, pero me parecía ruin decirles que no y enfrentarnos llamando mentiroso a un tipo al que apenas conocíamos y con el que no queríamos estar enemistados. Sin embargo, ni Ruth ni yo, queríamos dejarles la casa.

Así que Ruth ideó un plan. Cuando llegaron, nosotros ya teníamos las maletas preparadas, habíamos planeado un viaje relámpago a Amsterdam con la intención de visitar a la hermana de mi mujer. Les recibimos y les explicamos cómo funcionaba todo: el horno, la vitro, la caldera, los diferenciales de la luz, y sobre todo que no se preocuparan del pienso de los gatos, les habíamos llenado sus cuencos hasta los topes y tenían la arena recién cambiada.

-¿Cómo los gatos? –preguntaron los dos completamente lívidos.

-Sí, Trotsky, Lenin y Stalin. Nuestros tres gatos.

-No sabíamos que teníais gatos.

-Ni que fuerais comunistas –dijo Patricia con un hilo de voz.

-Sí, desde siempre –mentimos a las dos cosas.

-Es que Mikel tiene alergia a los gatos –dijo Patricia.

-¿No me digas? –dijo mi mujer haciéndose la sorprendida, como si Patricia nunca se lo hubiera explicado, como si no tuviera un excel mental con este tipo de información que todos los demás olvidamos al instante-. Vaya, pues no tenía ni idea…

Entonces, Mikel estornudó, una, dos, y tres veces seguidas. Patricia se dio cuenta de que no podían pasar ni un minuto más en aquella casa. Buscaron un hotel por internet, mientras nosotros fingíamos una enorme decepción. Entonces, Trotsky el gato más pequeño de los tres que nos había prestado la vecina del 5º, 1ª apareció en el salón a escudriñarnos.Mikel tenía los ojos rojos y vidriosos cuando Trostky se acercó directo hacia él: acariciando y refregando su lomo contra la pierna que Mikel fingió lesionarse. 

Fue un momento de justicia poética que me hizo sonreír.

Hoy he soñado…

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-18 de julio:

Hoy he soñado con una ex-amante.

Hace mucho que no la veo, aunque en su instagram parece que le van bien las cosas y es feliz. En el sueño compartíamos la clase de intimidad que se comparte cuando dos personas acaban de hacer el amor. Ella me preguntaba cómo estaba y qué había sido de mí todo este tiempo. Yo la ponía al día, y cuando le estaba explicando los últimos meses de mi vida, ella me interrumpió:
-Pero si tú siempre has estado mal -dijo riéndose-. Siempre has sido un chico felizmente cabreado contigo mismo y con el mundo.
-Puede que tengas razón -le contestaba lacónico, como si lo que acabara de decirme no lo hubiera pensado nunca antes.
-Mira Enric, no sabes cómo me alegro que te hayan dejado -decía entusiasmada.
Se hizo un enorme silencio, no entendía lo que quería decir, ni su entusiasmo, ni tampoco su falta de empatía.
Entonces, añadió:

-Tienes que verlo como una gran oportunidad: ¿Te das cuenta del montón de cosas bonitas que vas a ser capaz de escribir ahora?

-19 de julio: 

Hoy he soñado con Lebron James.

Estaba entrenando, haciendo tiros y entradas a canasta. De repente ha hecho un mate y ha caído a unos pocos centímetros de mis pies donde estaba estirado en una tumbona. Me he levantado y le he dicho:
-Eh, Lebron, tío, ve con cuidado…
Y el muy capullo, me ha dicho que me joda.
-¿Cómo que me joda? Pero si casi me rompes una pierna.
-Estoy entrenando, tío, estoy trabajando duro para ser el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos.
-Y yo lo respeto, tío. Pero yo estaba aquí antes… si me pides permiso me muevo un poco para que puedas hacer tus mates.
-Que te jodan, yo soy el rey, no necesito pedir permiso -me ha dicho dándome la espalda y haciendo botar el balón contra el suelo con golpes secos, violentos y veloces para después volver a sus manos como si tuviera un imán.
-Me largo tío -le he dicho levantándome de la tumbona. Puede que seas el Rey, pero que sepas que nunca serás como Jordan.

Mientras me marchaba le he visto con los ojos húmedos. He hecho llorar a Lebron James, tío; el Rey ha vertido lágrimas de derrota.

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-20 de julio: 

Hoy NO he soñado con Rosario Dawson.

Durante el día me prometí no volver a soñar despierto con ella. La última vez que nos vimos, me dijo que volveríamos a vernos en sueños y quería ser leal a su invitación. Pero de eso ya hace unos cuantos días y Rosario no ha vuelto a aparecer…

Con el objetivo de sugestionar mi subconsciente facilitando que Rosario vuelva a aparecer en mis sueños -y podamos culminar nuestra cita- voy a repasar toda su filmografía. Hay algunas películas que me gustaría volver a ver: Kids, Clerks II, He Got Game, La última noche, Seven Pounds, Sin City, Death Proof, Cautivos…

Antes de terminar esta entrada me he puesto a soñar despierto otra vez con ella, y me he hecho una pregunta: de todas las Rosarios Dawson de todas esas películas, ¿con cuál me gustaría soñar la próxima vez?

Ay, no tengo una sola y única respuesta…

-21 de julio:

Hoy he soñado con Marta Fernández.

A Marta no la conocéis, pero muchos me conocéis gracias a Marta. Ella era la responsable de prensa de Reservoir Books y la que me hacía llegar bien (sobrio y a la hora) a los sitios.

En el sueño, Marta y yo discutíamos acerca del sentido que tienen ahora las presentaciones de libros. Ella decía que todavía son importantes porque tienen algo de ceremonial, de presentación en sociedad. Yo argumentaba que las presentaciones de libros van claramente a la baja porque el formato no se presta a que la gente salga de casa: “gente hablando sobre un libro que los demás todavía no han leído es como un acto de reivindicación exhibicionista del yo llegué primero; si no hay show, la gente prefiere quedarse en el sofá o ir a hacer crossfit en el gimnasio, por muy intelectual que uno se venda en facebook”.
-Entonces, ¿qué propones? -me preguntaba Marta.
-No sé, montar un circo, bailes, fiestas, epatar: ¡quemar libros de otros autores!
-¿Cómo que quemar libros de otros autores? -me preguntaba Marta indignada.
-Pero de otras editoriales, no de la nuestra. Piénsalo, en realidad todo el nazismo habría sido una gran presentación del Mein Kampf. A él le funcionó.

-22 de julio:

Hoy he soñado que estaba siendo observado mientras dormía.

Estaba profundamente dormido pero un ruido me ha desvelado. A medio camino entre el sueño y la vigilia, he levantado la cabeza de la almohada y he visto una figura en el quicio de la puerta, oculta en la penumbra.
Ha sido una sensación vívida, he notado su presencia real ahí mismo, a escasos metros de mí. Su respiración era tranquila y su mirada fija en mí. No he podido distinguir si era un hombre o una mujer. Simplemente estaba de pie, en silencio, observándome. Mi cansancio me ha impedido levantarme, y ni si quiera he sido capaz de pronunciar una sola palabra.

Quería saber por qué estaba ahí y cuál era su propósito: ¿esperar a que me quedara completamente dormido para matarme?, ¿observar con placer de voyeur mi forma de dormir?, ¿robarme los sueños mientras no pudiera hacer nada para impedirlo?

Al rato, me he despertado. Me he tomado un café y todavía me pregunto éstas cosas y sobre todo: su identidad…

*Cada mañana publico un sueño en mi facebook.

Sueños-IV

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-11 de julio:

Hoy he dormido en Benicàssim.

Dormir es una interrupción física, emocional y mental de la realidad. Soñar es construir una alternativa a la realidad. Aunque la propia realidad no exista. Sólo existe nuestra percepción de la realidad y de los sitios, es nuestra percepción la que hace que existan.

Y la percepción de los lugares siempre está contaminada por aquello que llevamos dentro. Benicàssim ahora es distinto. Estos días he notado muy presentes el Benicàssim en el que todo empezó, el Benicàssim en el que todo se desmoronó y sobre todo el Benicàssim que nunca será.

Me marcho de Benicàssim deseando que la próxima vez que vuelva mi percepción sea distinta. Tardaré mucho tiempo en volver a dormir en este lugar.

Ya no sueño con él.

-12 de julio: 

Hoy he soñado con instagram.

Estaba haciendo scroll en la app de mi smartphone, regalando corazones y repartiendo autoestima, cuando he visto la foto de una cala. En cuanto he mirado por encima de la pantalla, me he dado cuenta de la casualidad: la cala de la foto de instagram era la misma cala en la que me encontraba; aún sin su filtro Mayfair, era totalmente reconocible.

Me he acercado a los bañistas que habían colgado la foto y les he saludado explicándoles la casualidad. Lejos de hacerles la más mínima gracia, me han respondido de muy malas maneras: “pero qué hace usted en esta cala, lárguese de aquí, pero quién se ha creído que es invadiendo nuestra privacidad”.

Cabizbajo, he dado la vuelta y me he marchado de su cala Mayfair. He cogido mi smartphone, he abierto la app de instagram y en un acto de venganza terrible he eliminado mi corazón de su foto.

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-13 de julio: 

Hoy he soñado con un grupo de terapia de villanos.

Estábamos unos cuantos allí sentados y Bryan Cranston nos iba dando la palabra por turnos. El Joker se ha levantado y entre risas nos ha explicado su caso: Jake Gyllenhaal le sodomizó en un camping, por ese motivo se vengó asesinando a su hermana. Entonces me he dado cuenta de que The Dark Knight es en realidad una secuela de Brokeback Mountain.
Después Cranston le ha preguntado a José Maria Aznar cómo se encontraba.
-I am fine -ha dicho después de buscar un buen rato las palabras en su cabeza-. I’ve ben running for one hour… and now I feel full energetic.
-“And now I feel full of energy” -le ha corregido Cranston.
A Aznar no le ha gustado nada que le corrigieran y le ha fulminado con la mirada. Finalmente ha cedido y lo ha repetido bien con su maravilloso acento:
-And now I feel full of energy.
-You are totally full of shit -le he soltado en voz baja.
Cuando Cranston se ha dirigido a mí y me ha preguntado cuál era el motivo por el que me encontraba en aquel grupo de terapia de villanos, le he respondido:
-La verdad es que no lo sé, pero seguro que algo habré hecho.

-14 de julio:

Hoy he soñado con un menú infantil.

De primero spaghettis turgentes a la boloñesa, con su carne magra y mucho, mucho queso rallado. De segundo pollo rebozado con patatas fritas. Y de postre me daban a elegir entre un helado de vainilla y chocolate en tarrina de comunión de los años ochenta, un pijama (amigos, ¡un pijama!) y un banana split.

¡Y yo me pedía los tres! ¡¡¡Los tres!!!

Sentía que estaba en el cielo de los gordis, cuando he empezado a oír una voz con acento sureño gritando: “Dead man walking, dead man walking…”

Entonces he entendido que era mi última cena e iba a ir directo al infierno… por pecado de gula infantil.

 -15 de julio:

Hoy he soñado despierto.

Rosario Dawson llamaba al timbre de casa y me preguntaba:
-¿Está Enric? ¿Puede bajar a jugar?
Yo bajaba corriendo y Rosario me invitaba a cenar. Durante la cena yo hacía burradas y bromas y ella las reía todas poniéndome ojitos. Hacíamos una competición para ver quién era capaz de comerse más tacos y Rosario me dejaba ganar porque sabe que soy muy competitivo.
Salíamos a la noche barcelonesa y no hacía calor. Bailábamos un rato una coreografía que pasaría a la historia del cine y, cansados y entre risas, volvíamos al portal de casa.
Entonces, ella me preguntaba si la invitaba a subir, a tomar la última…
-Mejor que no -le he respondido.
-¿Por qué no? -me ha preguntado sorprendida.
-Si tiene que ocurrir -le he explicado-, que ocurra en un sueño-sueño, no en un sueño soñado estando despierto. Me parece poco ético, ¿no crees?
Ella ha sonreído, me ha dado un abrazo y un beso largo en la mejilla. Mientras se marchaba, y dándome la espalda me ha dicho:
-¡Espero que nos veamos pronto, Enric… en tus sueños!

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*Cada mañana publico un sueño en mi facebook.

Sueños-III

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-5 de julio:

Hoy he soñado que tenía hambre.

A paso apresurado cruzaba el castillo hasta llegar a la sala del trono. Desconocidos, compañeros de profesión y amigos de la infancia agachaban la cabeza, hacían reverencias y me llamaban majestad. Entre mis súbditos distinguí a Vicent Fernández y a Javier Olivares.

Me senté en el trono y golpeé el cetro contra el suelo gritando que estaba hambriento. Por lo bajo, mis vasallos repetían entre sí preocupados: “el rey tiene hambre, el rey tiene hambre”. Al rato alguien me traía un teléfono fijo de los años ochenta. Lo descolgaba y marcaba un número pero no había línea. Tras intentarlo varias veces y constatar la ausencia de línea en el medievo, lo he lanzado rabioso contra el retrato de unos de mis antepasados.

De soslayo, he visto a Javier Olivares susurrar a un cortesano con su peculiar sonrisa maquiavélica:

“Mi reino por una pizza cuatro quesos”.

-6 de julio: 

Hoy he dormido distinto.

Durante mucho tiempo dormí recluido en mi lado de la cama: el izquierdo; como si el otro lado permaneciera reservado, en una especie de limbo.

Cuando apareciste tú, me pareció bien que reclamaras y ocuparas el lado derecho. Tú dormías mal, te quejabas y hacías diagonales irrespestuosas. Como dormías fatal, me pediste intercambiar nuestros espacios de descanso. No lo dudé ni un segundo y te cedí mi lado de la cama. Desde que te fuiste he seguido confinado en el lado derecho, reservando tu lado izquierdo, que antes fue mío.

Anoche al acostarme, me puse a leer en el lado derecho de la cama en el que me confinaste. Cuando terminé el capítulo y el sueño me vencía, apagué la luz y me acurruqué en la almohada, dejando libre el espacio izquierdo que fue tuyo y antes fue mío y que si alguien lo quiere de verdad, supongo que lo reclamará.

Sin embargo, esta mañana, por primera vez en muchos años me he despertado ocupando el centro de la cama.

-7 de julio: 

Hoy me he despertado con un ronroneo.

Era un ronroneo sordo, casi como si fuera emitido en el idioma de las palomas. Sin abrir los ojos, he notado a Mia a escasos centímetros de mi cara. Como el ronroneo seguía acosándome, la he acariciado y me he puesto a pensar en cómo ha evolucionado su relación conmigo. Poco a poco y desde su absoluta independencia, me reclama más y más cariño, más y más ternura, más y más caricias. Cuando nos vamos a la cama y yo me pongo a leer me busca para que le haga mimitos. De vez en cuando también me da un mordisco para que no se me olvide quien manda aquí. Me gusta que me despierte por las mañanas reclamándome atención con su ronroneo exigente y caprichoso.

No sé si lo es para ella, pero para mí, ese es el mejor momento del día.

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-8 de julio:

Hoy he soñado que iba al cine.

Empezaba la proyección y los actores hablaban un castellano irreal e imposible. Me levantaba de la butaca y me dirigía a las taquillas para advertirles que estaban pasando la peli doblada. Cuando me he vuelto a sentar, en la película se saltaban un rollo. Muy gruñón, volvía a acercarme a las taquillas y les gritaba airado:
-La calidad de la experiencia cinematográfica que estáis ofreciendo es muy baja, ¡os acabáis de saltar un puto rollo!
El taquillero me respondía altivo: “¿podría asegurar que se han saltado un rollo?, porque bien podría ser una elipsis narrativa”.
-Soy Enric Pardo, soy guionista, he estudiado cine; sé distinguir cuando el proyeccionista se equivoca de rollo de una jodida elipsis narrativa -le respondía con ínfulas de señor importante-. Quiero hablar con el encargado -añadía muy, pero que muy gruñón.

Entonces, aparecía Rosario Dawson, la encargada del cine, y me preguntaba qué quería.
-La devolución de la entrada.
Me miró de arriba abajo y se me encaró:
-¿O qué?
-¿O qué? ¡A que os hago un tuit!
-¿Me amenazas con un tuit? -se rió de mí.
-Un tuit o la hoja de reclamaciones, Rosario, tú decides -le dije como ultimátum final.

Entonces, volvió a mirarme de arriba abajo y se hizo un silencio. Sonrió para sí misma, puso sus brazos en jarra, se atusó coqueta el cabello y ladeándose me susurró al oído: y…¿no prefieres cenar conmigo?

Le dije que sí.

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*Cada mañana publico un sueño en mi facebook.

Sueños-II

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-27 de junio:

Hoy he soñado que nos íbamos de camping.

Tú no estabas muy de humor y conducías a Becky. Te dije que si no te apetecía nos quedábamos, pero tú decías que no, que te daba igual; con esa cara que pones cuando en realidad haces las cosas porque tienes que hacerlas y no porque quieras. Llegábamos a casa del Lobo Carrasco y le decíamos que le estábamos esperando. Él nos hacía esperar. Estaba fumando con una rubia de pelo rizado de los años ochenta y se sentaban bromeando acaramelados en unas escaleras. En el contra-plano, el pelo de la chica era de repente moreno. Yo te lo señalaba indignado: ¡pero si era rubia!

Tú me mirabas sin ganas de nada. Te daba igual el salto de raccord; como te daba igual todo en ese viaje, y en ese sueño. Sólo querías irte.

-28 de junio: 

Hoy no recuerdo qué he soñado.

Me he sentido tentado de inventarme un sueño pero entonces esto dejaría de tener ningún sentido si es que alguna vez lo tuvo. Anoche Manoli Moreno Josende me preguntaba si estaba haciendo un recopilatorio de sueños, le respondí lo siguiente:

“Creo que sí. No lo sé todavía. Pero me parece que después de dejar de hablar de mí durante mucho tiempo necesito recuperar cierta parte de mi identidad creativa adormecida. Siento que tengo que hablar de mí para explicarme, y los sueños me parecen un vehículo diferente y que me permiten jugar con la narrativa.

A ver lo que me dura. Pero necesito volver a mi YO”.

No expliqué (u omití explicar) por qué dejé atrás la etapa de los microcuentos y empecé a publicar por aquí cuentos y relatos; columnas de opinión y reseñas; y ahora la recopilación de sueños. Supongo que esa omisión se de debe a un enorme pudor intelectual. No me gusta darme importancia; y dar explicaciones sería dármela…

…y sin embargo, necesito encontrar explicaciones de porqué hago lo que hago, al menos para mí mismo.

Ayer en el ambiente distendido del final de una reunión con Berto y Rafel (compañeros guionistas) hablábamos de mi necesidad vital de establecer running gags con los demás. Yo aduje que saber de antemano que podía establecer una conexión emocional con los que me rodean (en este caso cómica y con Rafel) me daba paz, tranquilidad y sobre todo certidumbre.

Berto me dijo que era debido a mi necesidad de narrativizar la vida.

Seguramente narrativizar la vida es una tarea imposible, pero es una de las cosas más bonitas que me han dicho nunca.

-29 de junio: 

Hoy he soñado con los Amish.

Estábamos en una comunidad Amish como la de Único Testigo. No había luz eléctrica, ni música, ni agua corriente, ni wifi, ni nada de nada. Lo peor es que en las letrinas teníamos que arrojar cubos de agua después de hacer nuestras cosas. Todo se tenía que hacer con las manos: un horror.

Recuerdo que mi padre pilló un cabreo cuando una profesora quiso recomendar que estudiara FP en el libro de escolaridad. Mi padre le dijo: “pero qué coño va a hacer Enric en FP si no sabe hacer nada con las manos, nunca ha sido capaz de ayudarme a colgar un puto cuadro; pon ahí que recomiendas que estudie BUP”.

Yo no quería estar en la comunidad Amish y me sentía obligado a estar allí. Finalmente, cogí el coche para escaparnos y siguiendo tus indicaciones desastrosas llegamos a un callejón sin salida. Apostado allí, un tipo viejo, delgado, de largos bigotes y que vestía una chaqueta como de la guerra de secesión nos indicaba el camino de vuelta a Benicàssim. Sin embargo, terminaba diciéndonos que lo mejor sería ir al aeropuerto y coger un vuelo. Así lo hacíamos. Una vez en el aeropuerto, mientras tú seguías en un absoluto silencio, trataba de comprar los billetes de vuelta.

No habían billetes en primera, sólo en clase turista; entonces yo pensaba que eso es lo que era exactamente para ti: un turista emocional.

-30 de junio: 

Hoy he soñado con tu primo David.

Me contaba que estaba leyendo un nuevo libro y que le estaba gustando mucho, pero que se sentía culpable porque aún no se había terminado de leer el que ya llevaba un buen tiempo leyendo. Yo le decía que no pasa nada, que a veces los libros se solapan, que hay que saber disfrutar de los libros nuevos sin culpa. Pero que hablara contigo que tú eras la experta. No terminaba de convencerle demasiado, cuando Erica Aspas me abordaba y me decía a bocajarro que le gustaba más mi etapa de los microcuentos que la de los sueños, que estaba preocupada por mi deriva introspectiva, densa y oscura. Yo le explicaba que estaba en una época Karl Ove Knausgard, más madura y reflexiva, para acto seguido preguntarle: “¿pero se puede saber cuántas pecas tienes?”
-Pardo, ¿en serio estás tratando de ligar conmigo? ¿Sabes cuántos te han precedido con ese truco tan barato de querer contarme las pecas?
-Te prometo que no quería ligar contigo -le decía honestamente-. Ya no me acuerdo ni de cómo se hacía…
Aspas se marchaba -no sin cierta decepción porque no tratara de contarle las pecas- y tu primo David, al que habré visto sólo unas cuatro o cinco veces en la vida real y quizás unas pocas más en sueños (¿cuentan las veces que vemos a alguien sueños como ver a alguien?) me decía:
-Enric te voy a echar de menos.
Yo le respondía que siempre podíamos montar un club de lectura. Él contestaba entusiasmado que sí, que eso es lo que íbamos a hacer para mantener el contacto: ¡un jodido club de lectura!

Los dos sabíamos que nunca lo haríamos.

-1 de julio: 

Hoy he soñado que plantaba un árbol.

Es algo que ocurrió en realidad: tú y la iaia me obligasteis a plantar cinco pinos alrededor del gallinero. Yo no quería plantar ningún árbol, no quería hacer ningún esfuerzo físico, como siempre quería estar bien lejos de allí.

Empecé a cavar la tierra con una absoluta desgana. Cuando tenía quince años odiaba las obligaciones y el trabajo físico. Me costaba disfrutar del presente, anclarme al ahora, mi cabeza siempre volaba lejos y deprisa. No, para nada quería estar allí; no, para nada quería plantar ni un sólo árbol.

Me llevó más tiempo del esperado, me ensucié la camiseta, me llené las uñas de barro, sudé como un cerdo y mi pulmones se llenaron de polvo y de tierra. Cada vez que volvía la cabeza a la terraza y os veía a los dos a la fresca, tomándoos un mantecado, viéndome trabajar la tierra y hacíais un poco de befa de mí, nos reíamos los tres.

No sé si ocurrió realmente así, si el sueño y el tiempo han cambiado el signo del recuerdo. Creo que disfruté mucho plantando esos cinco árboles; creo que fui muy feliz, y de lo que estoy seguro es que al terminar me sentí muy orgulloso.

Este sueño se lo dedico a mi hermana Maria.

*Cada mañana publico un sueño en mi facebook.

Sueños-I

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-22 de junio.

Hoy he soñado con un río.

Anoche leí un pasaje de “La isla de la infancia” en la que Karl Ove Knausgard hablaba de lo frío que estaba un lago. Me hizo recordar el río en el que nos bañamos en Francia y te dije medio en broma, medio en serio que nunca te perdonaré el frío que me hiciste pasar en aquellas aguas. Los dos nos reímos recordándolo.

En el sueño había un monstruo que asomaba el lomo y serpenteaba por el agua; en el sueño todavía estábamos juntos.

-23 de junio:

Hoy he soñado con Sean Connery.

Estábamos en la presentación de “Magistral” de Rubén Martínez Giráldez en la Calders y nos acercamos a Connery para saludarle. Para romper el hielo te explicaba que su trayectoria había dado un giro cuando empezó a interpretar personajes arquetípicos de mentor. Tú no terminaste de entender lo que quería decir, pero cuando empecé a enumerar Indiana Jones y la última cruzada, Los Intocables de Eliot Ness y El nombre de la rosa, comprendiste a qué clase de personajes me refería. Sean Connery sonrió halagado de que recordara con emoción todos aquellos trabajos.

Me habría gustado que hubieras venido a la presentación, habrías conocido a Sean Connery.

-24 de junio:

Hoy he soñado con un tren.

Tenía en las manos un libro y miraba el paisaje a través de la ventanilla. Imagino que el tren ha aparecido en el sueño por la cantidad de veces que he hecho el trayecto Barcelona-Benicàssim, como hiciste tú ayer. Supongo que esa es la última imagen que tendré de ti durante mucho tiempo: mirándome sin decirme adiós a través de las ventanillas tintadas de un vehículo equivocado.

Hay sueños que son un reflejo exacto de la realidad: en el tren viajaba solo y no sabía a dónde iba.

-25 de junio:

Hoy he soñado con Hammudi Al-Rahmoun Font.

Anoche cené con mi hermana Carmina y Arturo, su novio. Me dijeron que hoy viajarían en coche hacia el País Valencià para votar el domingo. Hammudi y Carmina trabajaron juntos en Cites y en mi sueño conducía el coche, supongo que porque eso es lo que hacen los directores: conducir. Yo le decía a Carmina que fueran con cuidado, que Hammudi es un tipo torpe. En la presentación del Rei Borni, se me acercó para darme la mano. En mi mano izquierda sujetaba mi chaqueta y en la mano derecha sujetaba una copa de vino, quise darle la mano con la derecha y derramé mi copa. Hammudi dijo que acabábamos de hacer un slapstick. Le dije que la próxima vez que generásemos escenas ridículas hiciera el favor de llevar una cámara.

En el sueño Hammudi conducía el coche. He temido por mi hermana toda la noche. Hammudi es un tipo que provoca accidentes divertidos.

-26 de junio:

Hoy he soñado que estaba en un rodaje.

Mi papel era el de un marinero tras un naufragio. Estaba justo al lado de una enorme salina montañosa con forma de iceberg contra el que nuestro barco del siglo XIX había embarrancado. Yo me agarraba con fuerza a un trozo de porexpan para no ahogarme… sin embargo, hacía pie, pues estábamos muy cerca de la orilla. Le exponía mis dudas a Ginesta acerca de si estaba siendo lo suficientemente convincente. Ginesta, la directora, me decía con su entusiasmo contagioso que sí, ¡Enric, eres el mejor ahogado de la historia del cine! Y me insuflaba mucho ánimo. Después, Ginesta miraba a un lado y veía un peñón en el que había una fábrica actual. Le preocupaba por si salía en plano. Yo le decía que no se preocupara, que Lluís Castells lo borraría en postpo. Ella sonrió, Pol Cortecans me dio un mochi y pasamos a rodar el plano general.

Un montón de marineros asidos a trozos de porexpan luchábamos por no ahogarnos. De todos ellos, yo era el ahogado más convincente.

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