Ganó el Premio Nobel con su app que alertaba cuando una mujer estaba ovulando.
La actualización con radar lo petó.
Ganó el Premio Nobel con su app que alertaba cuando una mujer estaba ovulando.
La actualización con radar lo petó.
-Mierda, ¿qué coño has hecho?
-Me dijeron: aféitate, te quitarás 20 años.
-Si más joven estás. Y 20 kilos más gordo también.
-Entonces, la tía va y…
-¿Está buena?
-¿Si no está buena no te interesa la historia?
-Sólo si hay sables de luz.
Cuando la conoció descubrió la máquina del tiempo: volvió a su adolescencia.
Sólo pensaba en acostarse con ella.
-¿Qué tal? ¿Cómo te va?
-Muy liado, mucho curro, tío.
-Y que no falte, el trabajo dignifica.
-Cómeme la polla hijo de puta.
-¿Has dormido con ella y no le has tocado una teta?
-Sólo cuando dormía.
-Menos mal, pensaba que te habíamos perdido.
-Entonces, ¿me perdonas que te pusiera los cuernos?
-Claro mi amor… sólo una cosa.
-¿Qué?
-Porqué no me comes la polla un poco.
-No puedo hablar.
-Tienes pollo, viene el electricista y no queda agua.
-¿Qué parte no has entendido de no puedo hablar, mamá?
-¿Qué es lo que más te gusta que te haga? ¿Esto? ¿Esto otro? ¿O quizás esto?
-Lasaña. Pero nada como la paella de tu madre.
Just another WordPress.com site
entramada
Hechas de desastres emocionales
Blog sobre reflexiones personales en busca de la felicidad.
Autor de "La Vida Es Corta Y Luego Te Mueres", "2037", "Todas las chicas besan con los ojos cerrados" y "Primera Temporada". Guionista y escritor.
Porque al final la vida no hace otra cosa más que imitar la ficción.
Tonto el que no lea
La maruja común cotillea en la pelu; la postmoderna tiene un blog.
Relats per emportar
• Sexo, Erótica, Humor Negro Gourmet •