Sueños-IV

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-11 de julio:

Hoy he dormido en Benicàssim.

Dormir es una interrupción física, emocional y mental de la realidad. Soñar es construir una alternativa a la realidad. Aunque la propia realidad no exista. Sólo existe nuestra percepción de la realidad y de los sitios, es nuestra percepción la que hace que existan.

Y la percepción de los lugares siempre está contaminada por aquello que llevamos dentro. Benicàssim ahora es distinto. Estos días he notado muy presentes el Benicàssim en el que todo empezó, el Benicàssim en el que todo se desmoronó y sobre todo el Benicàssim que nunca será.

Me marcho de Benicàssim deseando que la próxima vez que vuelva mi percepción sea distinta. Tardaré mucho tiempo en volver a dormir en este lugar.

Ya no sueño con él.

-12 de julio: 

Hoy he soñado con instagram.

Estaba haciendo scroll en la app de mi smartphone, regalando corazones y repartiendo autoestima, cuando he visto la foto de una cala. En cuanto he mirado por encima de la pantalla, me he dado cuenta de la casualidad: la cala de la foto de instagram era la misma cala en la que me encontraba; aún sin su filtro Mayfair, era totalmente reconocible.

Me he acercado a los bañistas que habían colgado la foto y les he saludado explicándoles la casualidad. Lejos de hacerles la más mínima gracia, me han respondido de muy malas maneras: “pero qué hace usted en esta cala, lárguese de aquí, pero quién se ha creído que es invadiendo nuestra privacidad”.

Cabizbajo, he dado la vuelta y me he marchado de su cala Mayfair. He cogido mi smartphone, he abierto la app de instagram y en un acto de venganza terrible he eliminado mi corazón de su foto.

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-13 de julio: 

Hoy he soñado con un grupo de terapia de villanos.

Estábamos unos cuantos allí sentados y Bryan Cranston nos iba dando la palabra por turnos. El Joker se ha levantado y entre risas nos ha explicado su caso: Jake Gyllenhaal le sodomizó en un camping, por ese motivo se vengó asesinando a su hermana. Entonces me he dado cuenta de que The Dark Knight es en realidad una secuela de Brokeback Mountain.
Después Cranston le ha preguntado a José Maria Aznar cómo se encontraba.
-I am fine -ha dicho después de buscar un buen rato las palabras en su cabeza-. I’ve ben running for one hour… and now I feel full energetic.
-“And now I feel full of energy” -le ha corregido Cranston.
A Aznar no le ha gustado nada que le corrigieran y le ha fulminado con la mirada. Finalmente ha cedido y lo ha repetido bien con su maravilloso acento:
-And now I feel full of energy.
-You are totally full of shit -le he soltado en voz baja.
Cuando Cranston se ha dirigido a mí y me ha preguntado cuál era el motivo por el que me encontraba en aquel grupo de terapia de villanos, le he respondido:
-La verdad es que no lo sé, pero seguro que algo habré hecho.

-14 de julio:

Hoy he soñado con un menú infantil.

De primero spaghettis turgentes a la boloñesa, con su carne magra y mucho, mucho queso rallado. De segundo pollo rebozado con patatas fritas. Y de postre me daban a elegir entre un helado de vainilla y chocolate en tarrina de comunión de los años ochenta, un pijama (amigos, ¡un pijama!) y un banana split.

¡Y yo me pedía los tres! ¡¡¡Los tres!!!

Sentía que estaba en el cielo de los gordis, cuando he empezado a oír una voz con acento sureño gritando: “Dead man walking, dead man walking…”

Entonces he entendido que era mi última cena e iba a ir directo al infierno… por pecado de gula infantil.

 -15 de julio:

Hoy he soñado despierto.

Rosario Dawson llamaba al timbre de casa y me preguntaba:
-¿Está Enric? ¿Puede bajar a jugar?
Yo bajaba corriendo y Rosario me invitaba a cenar. Durante la cena yo hacía burradas y bromas y ella las reía todas poniéndome ojitos. Hacíamos una competición para ver quién era capaz de comerse más tacos y Rosario me dejaba ganar porque sabe que soy muy competitivo.
Salíamos a la noche barcelonesa y no hacía calor. Bailábamos un rato una coreografía que pasaría a la historia del cine y, cansados y entre risas, volvíamos al portal de casa.
Entonces, ella me preguntaba si la invitaba a subir, a tomar la última…
-Mejor que no -le he respondido.
-¿Por qué no? -me ha preguntado sorprendida.
-Si tiene que ocurrir -le he explicado-, que ocurra en un sueño-sueño, no en un sueño soñado estando despierto. Me parece poco ético, ¿no crees?
Ella ha sonreído, me ha dado un abrazo y un beso largo en la mejilla. Mientras se marchaba, y dándome la espalda me ha dicho:
-¡Espero que nos veamos pronto, Enric… en tus sueños!

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*Cada mañana publico un sueño en mi facebook.

Sueños-III

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-5 de julio:

Hoy he soñado que tenía hambre.

A paso apresurado cruzaba el castillo hasta llegar a la sala del trono. Desconocidos, compañeros de profesión y amigos de la infancia agachaban la cabeza, hacían reverencias y me llamaban majestad. Entre mis súbditos distinguí a Vicent Fernández y a Javier Olivares.

Me senté en el trono y golpeé el cetro contra el suelo gritando que estaba hambriento. Por lo bajo, mis vasallos repetían entre sí preocupados: “el rey tiene hambre, el rey tiene hambre”. Al rato alguien me traía un teléfono fijo de los años ochenta. Lo descolgaba y marcaba un número pero no había línea. Tras intentarlo varias veces y constatar la ausencia de línea en el medievo, lo he lanzado rabioso contra el retrato de unos de mis antepasados.

De soslayo, he visto a Javier Olivares susurrar a un cortesano con su peculiar sonrisa maquiavélica:

“Mi reino por una pizza cuatro quesos”.

-6 de julio: 

Hoy he dormido distinto.

Durante mucho tiempo dormí recluido en mi lado de la cama: el izquierdo; como si el otro lado permaneciera reservado, en una especie de limbo.

Cuando apareciste tú, me pareció bien que reclamaras y ocuparas el lado derecho. Tú dormías mal, te quejabas y hacías diagonales irrespestuosas. Como dormías fatal, me pediste intercambiar nuestros espacios de descanso. No lo dudé ni un segundo y te cedí mi lado de la cama. Desde que te fuiste he seguido confinado en el lado derecho, reservando tu lado izquierdo, que antes fue mío.

Anoche al acostarme, me puse a leer en el lado derecho de la cama en el que me confinaste. Cuando terminé el capítulo y el sueño me vencía, apagué la luz y me acurruqué en la almohada, dejando libre el espacio izquierdo que fue tuyo y antes fue mío y que si alguien lo quiere de verdad, supongo que lo reclamará.

Sin embargo, esta mañana, por primera vez en muchos años me he despertado ocupando el centro de la cama.

-7 de julio: 

Hoy me he despertado con un ronroneo.

Era un ronroneo sordo, casi como si fuera emitido en el idioma de las palomas. Sin abrir los ojos, he notado a Mia a escasos centímetros de mi cara. Como el ronroneo seguía acosándome, la he acariciado y me he puesto a pensar en cómo ha evolucionado su relación conmigo. Poco a poco y desde su absoluta independencia, me reclama más y más cariño, más y más ternura, más y más caricias. Cuando nos vamos a la cama y yo me pongo a leer me busca para que le haga mimitos. De vez en cuando también me da un mordisco para que no se me olvide quien manda aquí. Me gusta que me despierte por las mañanas reclamándome atención con su ronroneo exigente y caprichoso.

No sé si lo es para ella, pero para mí, ese es el mejor momento del día.

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-8 de julio:

Hoy he soñado que iba al cine.

Empezaba la proyección y los actores hablaban un castellano irreal e imposible. Me levantaba de la butaca y me dirigía a las taquillas para advertirles que estaban pasando la peli doblada. Cuando me he vuelto a sentar, en la película se saltaban un rollo. Muy gruñón, volvía a acercarme a las taquillas y les gritaba airado:
-La calidad de la experiencia cinematográfica que estáis ofreciendo es muy baja, ¡os acabáis de saltar un puto rollo!
El taquillero me respondía altivo: “¿podría asegurar que se han saltado un rollo?, porque bien podría ser una elipsis narrativa”.
-Soy Enric Pardo, soy guionista, he estudiado cine; sé distinguir cuando el proyeccionista se equivoca de rollo de una jodida elipsis narrativa -le respondía con ínfulas de señor importante-. Quiero hablar con el encargado -añadía muy, pero que muy gruñón.

Entonces, aparecía Rosario Dawson, la encargada del cine, y me preguntaba qué quería.
-La devolución de la entrada.
Me miró de arriba abajo y se me encaró:
-¿O qué?
-¿O qué? ¡A que os hago un tuit!
-¿Me amenazas con un tuit? -se rió de mí.
-Un tuit o la hoja de reclamaciones, Rosario, tú decides -le dije como ultimátum final.

Entonces, volvió a mirarme de arriba abajo y se hizo un silencio. Sonrió para sí misma, puso sus brazos en jarra, se atusó coqueta el cabello y ladeándose me susurró al oído: y…¿no prefieres cenar conmigo?

Le dije que sí.

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*Cada mañana publico un sueño en mi facebook.

Scenes: Las doce pruebas de Astérix (Mannekempix)

Ésta es una de mis escenas favoritas, de una de mis pelis favoritas.

Me encanta ésta escena. Soy tan Obélix.

Ahora que soy un tipo asquerosamente atractivo, con un cuerpo esculpido a base de horas y horas de intenso ejercicio en el gimnasio, parece mentira que de pequeño fuera un niño gordito. Los niños gorditos son adorables. No hay nada más encantador que tener mofletes para que una tía o una abuela te agarren los carrillos con sus manos y te digan:

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“Éste niño cada día está más hermoso”.

Tú crees que hermoso es sinónimo de bonito, de guapo, de bueno. Pero esas señoras venerables te llamaban gordo a la cara. Ya no hay señoras como las de antes, que te llamaban cosas feas con tanto talento que te creías que te decían cosas bonitas.

Yo era un niño gordito y tengo dedos de niño ex-gordito, ergo tengo dedos hermosos.